Pasarelas y paseos de madera que claman por mantenimiento

Tramos que se despedazan, tablas consumidas por la humedad...


Carballo / La voz

Salvando destacadas excepciones, como las riadas que arrasaron Muxía, Camariñas y Vimianzo, este invierno no está siendo especialmente duro en lo que a climatología se refiere. Tampoco lo fue el otoño y, sin embargo, algunos paseos fluviales y marítimos de la comarca, en especial los de madera, evidencian el embiste de las lluvias, los vientos y el barro.

El azote de la arena y la brisa marina, así como los años de uso, han desplazado y corroído varias tablas de la pasarela por la que se accede al a playa de Langosteira, en Fisterra. Sucede en muchos arenales, donde han de sustituirse varios tramos cada poco tiempo y donde la mano de los vándalos también se deja notar de vez en cuando.

En el área recreativa de Gabenlle, A Laracha, están afectados tanto los pasamanos del puente como la propia pasarela de madera, lo que en algunos tramos puede conducir a algún traspié indeseado. Aunque ni por asomo se le acerca a los daños que sufrió la pasarela de Cereixo, en Vimianzo, en un temporal que pasó por el Concello cual huracán. Están, todavía, pendientes las obras de reparación.

El paseo de Canduas, aunque mejorado, también presenta ciertos desperfectos, sobre todo en el perímetro de vallado; y las escaleras de las Caldeiras en el río Castro (Muxía) han sido objeto de incendios, vandalismo y deterioro constante y reiterado.

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