Cuatro años de cárcel para el octogenario que abusó de su nieta

El tribunal valida totalmente el relato de la víctima y censura de forma contundente el proceder de este vimiancés de 87 años


cee / la voz

El magistrado Carlos Suárez-Mira López, como ponente de la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña, firma una sentencia en términos absolutamente duros y contundentes, en la que condena a un octogenario de Vimianzo a cuatro años de prisión por abusar sexualmente de su nieta, al menos desde los cinco años hasta los 11.

Lo considera responsable de actuar con una «absoluta falta de empatía y de humanidad en relación con la persona de su nieta a la que lejos de proteger en su condición de abuelo, mancilló y dañó gravemente produciéndole importantes secuelas psicológicas y emocionales que ya han tenido, y a buen seguro seguirán teniendo, serias repercusiones en sus relaciones sociales y sentimentales».

De hecho, pese al decenio largo transcurrido desde los hechos, la víctima sigue en tratamiento psicológico, con pesadillas recurrentes y grandes problemas para confiar en los hombres, como ella misma relató ante el tribunal y corroboran los peritos psicológicos forenses que descartan «cualquier tipo de presión adulta o de ganancia en la declaración».

De ahí que los magistrados den por bueno el relato de la afectada y las aportaciones de los testigos, entre ellos familiares a los que el acusado, que ahora tiene 87 años, llevó a confesarle por teléfono lo ocurrido. «El tribunal no tiene duda alguna de la veracidad y de la solidez del testimonio, emitido detrás de un biombo, pero valiente y sereno pese a la entendible situación de tensión por la pasaba la joven durante el plenario», recoge la sentencia que, además, añade que «un rosario de testigos corroboraron, punto por punto, las manifestaciones de la menor en lo que ellos pudieron conocer directamente o por referencias». De hecho, algunos de los ellos lo que manifestaron fue su sentimiento de culpa por no haberse dado cuenta antes de lo sucedido, ya que, con posterioridad, resultaba evidente que algunos comportamientos no resultaban para nada normales.

Por todo ello, dan por probado que el abuelo abusó durante años de su nieta, aprovechando las estancias vacacionales de esta en la casa familiar de Vimianzo, en los más diversos escenarios, valiéndose de todo tipo de engaños y amparado porque ninguno del resto de adultos de la familia se enteró de lo sucedido hasta que, años después, todo salió a la luz a través de testimonios de jóvenes del entorno de la afectada.

De nada ha servido por tanto que el ahora condenado tratase de enmarcar la denuncia en una supuesta estrategia de sus parientes para quedarse con su casa o la esgrimida mala relación con su hijo y padre de la víctima al que acusó de haberse apropiado de diversas cantidades de dinero de sus cuentas corrientes.

Los jueces, aunque no acceden a imponer los seis años de prisión que pedía la Fiscalía y los 10 que solicitaba la acusación particular, sí que establecen el tipo máximo de la pena que, en función de las leyes vigentes en el momento de los abusos consideran que pueden aplicar y fijan la indemnización económica por los daños causados en 40.000 euros.

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