Asesinada una gallega y su hijo en el asalto a su casa en Venezuela

Otra hija de la víctima se encuentra hospitalizada a la espera de una operación


Vimianzo

Una mujer originaria de Vimianzo (A Coruña), Ana María de León Santos, de 62 años, y su hijo Jonathan, de 39, murieron asesinados la madrugada del viernes en la ciudad venezolana de Mariara, en el estado de Carabobo, ubicado en la zona central del país caribeño.

La familia fue atacada a tiros durante un asalto en su domicilio, en el que se encontraban además el marido y la madre de la fallecida, que en principio habrían resultado ilesos, y la otra hija del matrimonio, de unos 40 años de edad, que se encuentra hospitalizada a la espera de una intervención quirúrgica.

Aunque la noticia de lo sucedido circuló este viernes con rapidez por Vimianzo, los datos llegados de Venezuela eran todavía escasos y algo confusos. Carlos, un primo de la asesinada, explicaba que aunque pudo hablar con algunos de sus parientes allí tampoco entraron en demasiados detalles sobre cómo se habían producido los hechos, porque son aún momentos de mucho dolor para la familia. «Tocounos a china a nós como lle podía ter tocado a outros calquera», señalaba el vimiancés, que mantenía buena relación con sus parientes. De hecho, cuando estaban de visita en Galicia se alojaban en su casa, por lo que conoce bien su situación y también los temores que albergaban a que algo de esto les pudiese suceder en cualquier momento.

Por lo que él pudo entender de lo que le contaron -los medios locales accesibles a través de Internet aún no se han hecho eco de la noticia- la familia se encontraba durmiendo en su casa de Mariara y en un momento de la madrugada que no le concretaron se vieron sorprendidos por varios asaltantes armados. Es posible que trataran de algún modo de repeler la agresión y ahí es cuando se produjo el fatal desenlace.

Hasta el momento no ha trascendido información sobre la identidad de los atacantes ni de la actuación policial al respecto, o si se habría producido alguna detención relacionada con este doble homicidio. Únicamente que se trató de varias personas.

Lo que sí parece descartado, por lo que sabe este pariente, es que hubiese un móvil diferente al del robo. Simplemente entraron en el domicilio para sustraer los bienes que pudieran y acabaron asesinando a dos miembros de la familia, que incluso pudieron ser tres; aunque la hija del matrimonio, pese a estar todavía hospitalizada, en principio se encontraría ya fuera de peligro.

«Foron para roubar, pero é que alí péganche un tiro por nada. Unha vida para eles non vale nada, vale o mesmo que unha carracha que esmagas co zapato», lamentaba este viernes el vimiancés, al tiempo que reclamaba una intervención internacional para paliar la situación que se vive en Venezuela. «E que aí como non interveñan os outros países non sei que vai ser. A situación está moi, moi mal», se queja Carlos, que recibe datos de primera mano a través de sus familiares, sobre todo de los niveles de inseguridad que tienen que soportar las personas tanto en sus negocios como en los propios domicilios particulares.

«Penso agora como estará esa xente e como ten que estar miña tía [la abuela de la familia, que tiene 92 años]. Esa muller ten que estar desfeita», reflexiona el vimiancés, que tampoco quiso incidir más en sus preguntas sobre lo sucedido, a la espera de que pasen algunos días y puedan ir sobrellevando el drama familiar. Ahora mismo lo que más les preocupa es que la herida se pueda recuperar de manera satisfactoria.

El alcalde de Vimianzo, Manuel Antelo, que se enteró de lo sucedido este viernes por la noche a la salida del pleno que se estaba celebrando en el municipio, mostró su pesar por lo sucedido y la intención de interesarse por la familia en cuestión.

La familia compró hace tres meses una casa en Vimianzo para quedarse definitivamente

La familia de Ana María le había transmitido en más de una ocasión a sus parientes de Vimianzo que la situación en Venezuela era de una inseguridad irrespirable. Vivían con el temor a los continuos asaltos que se producen en Mariara, pero sobre todo en Maracay, la ciudad más grande y conocida de la zona, donde tenían otra casa y hacían parte de su vida. De hecho, antes de que se produjese este fatal desenlace estaban realizando diversos trámites para salir del país y refugiarse en la tierra de los orígenes de Ana María y de su madre. Tan en serio iba la decisión que hace solo tres meses, según comentaban este viernes fuentes de la familia, compraron una casa en la aldea de Bribes, en Vimianzo, donde pretendían quedarse a vivir de manera ya definitiva.

Aunque no se concretó cuándo tenían pensado trasladarse, sus parientes tienen claro que no había vuelta atrás. De hecho, los comentarios a este respecto eran frecuentes entre la familia soneirana, en la que está muy arraigada esa visión de lo problemática que es la existencia en Venezuela, especialmente en los últimos años, sobre todo a través de los testimonios directos de sus parientes.

Más de treinta gallegos asesinados en el exterior en los últimos 15 años

Las dos personas de Vimianzo asesinadas en Venezuela se suman a la larga lista de gallegos que han perdido la vida en el exterior en distintos episodios violentos durante los últimos quince años. Una de las últimas víctima fue Lola Casais, que murió a golpes durante un asalto a finales de julio en Argentina. Pero aún más reciente es el extraño suceso, que aún se está investigando, en el que perdió la vida Marcio Pérez, cuando murió por disparos de la policía en Salvador de Bahía (Brasil). El 2018 está cerca de convertirse en uno de los años más trágicos en lo que respecta al número de muertes violentas de gallegos en Sudamérica.

Tres víctimas de la misma zona en solo unos meses

Pese a que la relación de la Costa da Morte con la emigración a Latinoamérica se pierda ya en el tiempo y no son muchos los vecinos de primera generación que quedan por la diáspora, no hace ni cuatro meses que se produjo otro suceso muy similar, un brutal asesinato durante un asalto, en aquel caso a golpes. Fue el pasado 23 de julio y con una vecina de O Ézaro como desgraciada protagonista.

Dolores Casais Antelo, de 76 años, llevaba emigrada en Argentina desde los 15, y residía en Mar del Plata. Fueron innumerables los robos a los que se enfrentó durante su vida, en casa y en el negocio. De hecho, incluso tenía alojados en el cuerpo varios proyectiles, pero eso día, cuando se encontraba durmiendo en su domicilio, recibió tal cantidad de golpes en la cabeza con un objeto contundente que, aunque fue operada de urgencia, su cerebro no aguantó.

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