carballo / la voz

Ayer por la mañana se respiró un aire distinto y especial en Vimianzo. El que 750 deportistas crearon al pasar por muchas de las calles que forman el trazado del municipio. Era la segunda cita del Circuíto Correndo pola Costa da Morte 2018, la única con una prueba homologada por la Federación Gallega de Atletismo, y eso se palpó en el ambiente. Tanto por parte de participantes como de público, se puede afirmar que fue la edición más multitudinaria de las ocho que, por el momento, se han llevado a cabo. El buen tiempo acompañó durante toda la jornada sin frío ni sol ni lluvia, lo que los atletas tradujeron en una climatología excelente para practicar deporte. Solo hubo 20 abandonos y algún mareo, y la organización, formada por 50 integrantes entre Protección Civil, Policía Local y voluntarios, estuvo de sobresaliente.

Nadie se la quiso perder. Incluso el local Damián Espasandín y la camariñana Paula Esteiro que, tras asistir a una carrera de obstáculos en Valencia, acudieron directos del vuelo y sin apenas dormir. No obstante, eso no afectó a los resultados. Quedaron tercero y segunda, respectivamente, en las categorías sénior masculina y femenina de la carrera de 3 kilómetros solidaria contra el cáncer.

El bronce del podio de féminas en esa misma prueba lo alcanzó Guadalupe Lodeiro, de Vilagarcía de Arousa, la cual, con 37 años, está viviendo el primer año de experiencia en el circuito y cosechando muy buenas marcas. Ayer confesó que el trayecto de Vimianzo le gustó «moitísimo». Por su parte, el oro en la categoría masculina lo llevó el laxense Martín Regueira, de 24 años, que es un habitual tanto en las carreras como en el podio. «Coas modificacións que fixeron no recorrido, a proba faise máis rápida», dijo, un aspecto en el que coincidieron todos los participantes.

Ya entre infantiles, el atleta Samuel Fariña, de Ordes, fue el que mejor tiempo hizo. También es uno de los habituales, tanto en el circuito como entre los galardonados, aunque ayer confesó, entre risas: «Fíxena mellor que outras veces». Pero dos participantes que no pasaron desapercibidos en esta galopada fueron los padres de la pequeña e incansable Sara Vieites que, además de acompañar a su hija en la categoría que le corresponde, se animaron a competir, por vez segunda en la historia, en la 3K. Sobre la joven, comentó Martina Ferreiro: «Foi todo o camiño soa, e chegando á meta colleu o último sprint». Sobre su propia experiencia, añadió Juan Vieites, entre risas: «Foi dura porque eu adestro 8 horas diarias na oficina».

Carrera homologada

Pero los auténticos ganadores absolutos de la carrera de 10 kilómetros fueron Toño Teijido, de Guitiriz, y Rocío Alvite, de Mazaricos. El primero, un deportista de 32 años que este año se estrena en el circuito y que desde los 1.000 metros compitió en solitario hasta la meta, y la segunda, una de 37 que nunca falta para la que esta fue la primera carrera de esta edición y se llevó el podio más alto femenino. «A primeira volta faise rápido, pero a recta larga faise dura», explicó entre risas Teijido. Por su parte, Alvite destacó: «Xa antes era moi chan e este ano aínda foi más fácil».

En esta prueba también destacó la competición del ceense Javi Novo, de 36 años, y del vimiancés Míchel Antelo, de 39, y las muy meritorias del carballés Luis Miguel Bardanca, de 32 años en handbike, y del ceense Paco Brea, de 66.

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La octava pedestre de Vimianzo fue la edición más multitudinaria