Las pensionistas de Vimianzo son las que menos cobran de la zona

La diferencia entre subsidios radica en la actividad económica de cada municipio


carballo / la voz

Cada vez que se celebra el 8 de marzo se pone el foco entre las desigualdades que encuentran las féminas dentro del mercado laboral, pero suelen pasarse por alto las consecuencias que estas diferencias salariales pueden tener en un futuro no muy lejano. Hablamos de las pensiones. Los datos más recientes del Instituto Galego de Estatística (IGE), referentes al año 2016, reflejan que las prestaciones que reciben las mujeres de la Costa da Morte al lograr la edad de jubilación son, de media, un 23 % más bajas que la de los hombres. Un porcentaje que en términos absolutos se traduce en 194 euros menos mensuales para las mujeres, quedando por debajo de la media gallega, que es de 278.

Esta cifra corresponde a una media comarcal dentro del ámbito de Bergantiños, Soneira y Fisterra, además del Concello de Cerceda. Pero si desglosamos los datos, estos evidencian distinciones mucho más acentuadas y que responden fundamentalmente a la actividad económica en cada uno, como en los concellos de Vimianzo y Corcubión. Las mujeres corcubionesas son las pensionistas de la zona con mayor poder adquisitivo, con una paga que ronda los 705,46 euros. Sin embargo, estas cobran 374 menos que la pensión media que percibe un varón del mismo municipio, que alcanza los 1.079 euros. Corcubión es así el municipio donde se cobran las pensiones de jubilación más altas debido a la notable presencia de funcionarios y profesiones liberales y cualificadas.

Las pensionistas con menos ingresos se corresponden con los municipios más rurales. Justamente las mujeres jubiladas que menos cobran son las de Vimianzo, con una retribución mensual que ronda de media los 587 euros, seguidas de las féminas de A Laracha, con 590.

En ningún concello se da la circunstancia de que las pensionistas cobren más, lo que se debe a la pervivencia de la brecha salarial entre unos y otros, a los distintos regímenes de cotización y, sobre todo, a la situación abstracta de la mujer en el rural, donde la mayoría de ellas son perceptoras de pensiones no contributivas.

«É pouco, pero hai que aguantar»

Carmen García (Vimianzo, 1948) es de la parroquia de Vilaseco, en Vimianzo. Precisamente ayer estaba en el municipio palillando en el Castillo, desde donde valoró su situación como una de las pensionistas que menos cobran de toda la Costa da Morte. En este sentido, Carmen señala: «Non é unha pensión moi alta, pero son cartos aos que xa estou acostumada. Aínda que non me cheguen moito, teño que aguantar». En su caso, explica que sobre 600 euros al mes. «Eu coticei pola agraria, e supoño que é unha pensión normal. Depende do que pagaramos cada unha ou da sorte de cada persoa». Carmen se jubiló hace cinco años, cuando cumplió los 65. «Agora palillo por deporte, pero levo facendo na maza desde que tiña catro años». García relata que se dedicó toda su vida a palillar, a las labores agrarias de casa, así como a criar y sacar a sus seis hijos adelante. Ahora vive sola. «Súbennos un ou dos euros cada ano, que pouco se notan. Pero se os cartos me chegaron cando eramos máis na casa, agora teñen incluso que sobrarme», añade optimista.

Los jubilados tomaron ayer Cee para exigir pagas dignas

Los jubilados de Cee volvieron a concentrarse ayer en la plaza del Concello para reclamar unas pensiones públicas «dignas». Cerca de doscientas personas acudieron a la convocatoria de la Confederación Intersindical Gallega, en la que se insistió que «seguiremos pedindo a blindaxe do sistema público de pensións. Esiximos solucións de futuro», explicaba ayer para Radio Voz Lois Lado, responsable del colectivo de las personas pensionistas y jubiladas de la CIGA.

Para Lado es imprescindibles que las pensiones no pierdan poder adquisitivo. «Non pode ser que ti cobres unha pensión, e que dentro de dez anos non che dea para vivir. Hai que igualar isto, senón acabaremos empobrecendo», añade. La pensión media en Galicia es de 879 euros, una de las más bajas del Estado. Una cifra que se agudiza todavía más en la Costa da Morte, donde los pensionistas rozan de media los 723. «Se non se fai nada ao respecto, acabaremos por desesperarnos», dice Lois Lado, y recuerda el apoyo importante que fueron y están siendo las pensiones: «Os postos que se crean son precarios, e as familias botan man dos pensionistas».

A fenda de xénero

Rosa Arcos

Hai apenas unha semana, as mulleres saiamos á rúa para reclamar unha sociedade máis xusta e igualitaria. Este sábado estamos todas e todos convocados á participar nas mobilizacións a favor dunhas pensións dignas, porque tamén nas pensións, as mulleres temos motivos para mobilizarnos. En Galicia case se reparte por igual o número de mulleres e homes pensionistas. Pero nas pensións por xubilación hai un 27,56% máis de homes que mulleres, incluso nas de orfandade son máis os homes. Soamente nas pensións de viuvez e nas non contributivas, que son en termos xerais as pensións máis baixas do sistema, somos máis as mulleres. Se miramos dentro das pensións por xubilación, a diferenza de ingresos entre homes e mulleres está nun 37,89 % de media, estamos falando de 394 euros menos que percibimos as mulleres, logo de toda unha vida laboral. Se miramos os datos a través do conxunto das pensións contributivas, a diferenza media en Galicia é dun 27,28%, iso supón uns 278 euros ao mes. Estamos falando de percibir nun ano entre 5.516 e 3.892 euros. As mulleres no rural somos as que temos as pensións máis baixas do sistema, xunto coas mulleres do mar. Temos polo tanto motivos para reclamar, tamén no ámbito das pensións. Queremos que dentro da mellora xeral das actuais pensións, e dos cambios que se acorden para mellorar o sistema, a visión de xénero estea presente, por unhas pensións dignas hoxe, e no futuro. As mulleres volvemos á rúa!

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Con la huerta

La brecha es histórica y, por ello, las pensiones, raquíticas. Y más si se comparan con otros territorios. Incluso en algunos concellos las diferencias son más acentuadas. La mujer rural siempre fue la gran perdedora de la sociedad. Apenas tuvo derechos y sus sacrificios jamás lograron recompensa. La mayor parte de las pensionistas actuales de las aldeas de la Costa da Morte vivieron una vida de escasez y trabajos, muchas de ellas solas por la emigración, y de mayores tienen que seguir en la huerta para completar su paga.

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