El patrimonio histórico de Berdoias se dilucida ahora en los tribunales

El arquitecto municipal de Vimianzo segregó la finca del pazo de Boallo y la compró


carballo / la voz

En el verano del 2015, el gobierno local de Vimianzo anuló la segregación del Coto de Boallo, una enorme finca, de 2,4 millones de metros cuadrados, en Berdoias, con un valor muy limitado, puesto que no se podía dividir. A pesar de eso, sí se hizo en septiembre de 2011. El arquitecto municipal, Julio Vázquez, informó favorablemente la separación del terreno en el que están los restos del pazo, que es una parcela en zona urbana, y la adyacente, donde están los hórreos y el palomar. A principios de octubre el asunto volvió a la junta de gobierno para cambiar la extensión por un error en las mediciones. Solo tres días después, el propio arquitecto compró las dos parcelas segregadas y las unió en una sola.

Solo ese procedimiento permitía la adquisición de las históricas construcciones y los 10.000 metros de terreno. Cuando el gobierno local de Vimianzo fue consciente de lo ocurrido, ya a finales del 2014, se inició un procedimiento para intentar recuperar la propiedad para los vimianceses y en el verano del 2015 se anuló la segregación porque había sido fraudulenta.

El único modo que establece la Lei do Solo del 2002 para separar terrenos rústicos es que sea una necesidad para mejorar una explotación agrícola. En la justificación del procedimiento que tramitó el arquitecto municipal en el 2011 el uso de la parcela para una plantación de kiwis, un negocio que nunca se ha puesto en marcha. Así, la junta de gobierno de Vimianzo declaró nula la parcelación, con el apoyo del Consello Consultivo de Galicia, y el gobierno local dio cuenta de ello al registro de la propiedad y al catastro.

Ahora serán los tribunales los que tendrán que dirimir si la compra fue o no legal o si todo tiene que volver atrás. El arquitecto municipal, ha presentado un contencioso administrativo contra la decisión de la comisión de gobierno. Así, el futuro del patrimonio de Berdoias, el último rincón medieval de Europa, depende un juzgado.

Otra cuestión muy llamativa es que el arquitecto solo pagó 30.000 euros por las dos parcelas y todo lo que contienen y que a partir del 2011 se produjeron numerosas ventas en el antiguo Coto de Boallo.

Hasta hace 17 años los vecinos no pudieron comprar las casas y terrenos donde nacieron

La importancia de Boallo en particular y de la parroquia de Berdoias en general viene dada por el vergonzoso mantenimiento de un sistema feudal de arrendamientos históricos que se mantuvo hasta el año 2.000. María Nieves Castro fue una de las personas que entonces pudieron adquirir 2,5 hectáreas en las que siempre había estado su familia por 24.000 euros.

Juan Carlos Piñón, que también se crio junto al pazo pagó 48.000 euros por 2,9 hectáreas que tenía arrendadas su familia desde tiempos inmemoriales.

Dada esta situación, llama la atención como solo 11 años después, la familia Blanco Rajoy, que se hizo dueña de la parroquia, vendió por solo 30.000 euros 10.000 hectáreas de unos terrenos que tienen un enorme valor histórico.

También es curioso, que el resto de los terrenos fueran vendidos después en parcelas a ganaderos, sobre todo de Muxía. El sistema utilizado fue también el de la segregación.

Medieval

Es muy difícil darle la vuelta a las vergüenzas históricas. Cuando unos intentan enterrarlas, siempre hay otra parte que las alimenta con nuevos episodios. La historia negra de Berdoias tiene ahora su traducción en los líos con algunas de las propiedades y monumentos de la parroquia, por un lado, y el abandono de ejemplares, por el otro. Parte del futuro del último rincón medieval de Europa se dirime ahora en los tribunales.

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