Un estudio universitario revela que emigrantes a Suiza sufrieron racismo

Ocurría sobre todo en los primeros años del éxodo, entre los 60 y 70


carballo / la voz

Si hay un fenómeno sociológico que ha marcado y marca la Costa da Morte en los últimos años, ese es la emigración a Suiza. Pocas familias no tienen a alguien, de manera directa o indirecta, que no haya estado allá, o que aún esté. Los pioneros, sobre todo en los años 60 y 70, le abrieron el paso al resto, y también tuvieron que superar dificultades muy superiores.

Sobre estas cuestiones trata el amplio estudio Maletas de ida y vuelta. Análisis cualitativo de los flujos migratorios entre Galicia y Suiza, realizado como trabajo de fin de grado por el coruñés Pablo Porto Nogareda, como trabajo de fin de grado de la licenciatura de Sociología, al que le dedicó los primeros seis meses del año, bajo la tutoría de la profesora Montserrat Golías Pérez. Una parte básica del análisis han sido las encuestas a emigrantes de varias épocas (incluida una familia de seis miembros con tres generaciones en el país helvético), todas ellas de la provincia de A Coruña, con una importancia destacada para Bergantiños (esa familia lo es). A Porto, la emigración siempre le interesó, y el origen larachés de su madre, y el contacto con la realidad comarcal a lo largo de los años, le sirvieron de empujón para la investigación, que será presentada el próximo mes en el congreso internacional sobre migraciones que se llevará a cabo en Vimianzo. «Era unha realidade que coñecía, pero que estudei máis profundamente», señala el sociólogo.

El trabajo es muy amplio, y las conclusiones, muy claras. Una de ellas, sobre el racismo: «En cuanto a los estereotipos, sí que se han observado diferentes situaciones de racismo, aunque solo en lo laboral contra los emigrantes gallegos, manteniéndose durante la primera y segunda generación», señala.

La integración «ha sido uno de los principales problemas a los que se han enfrentado los emigrantes a lo largo de su estancia en el país helvético -explica-. [...] Se han observado dificultades a la hora de conseguir una integración plena en origen». Sobre la situación jurídico-administrativa, «no se ha probado que haya mejorado a lo largo de los años, siendo la cuestión idiomática una constante traba en materia de integración social, y las dificultades para conseguir la nacionalidad otra constante para la regularidad dentro de la sociedad de acogida».

El trabajo también aborda el retorno, que ya había analizado una antropóloga suiza en una tesina para la Universidad de Berna, con testimonios de emigrantes de la Costa da Morte: «Las mayores dificultades [en la readaptación] se han producido entre los que han residido más años en Suiza. En la forma de trabajo en Galicia, el rechazo en las relaciones vecinales sobre todo al mostrar comentarios de agradecimiento a Suiza, la visión de una sociedad más deshonesta que la suiza, o problemas con las Administraciones en materia legal y sanitaria, que hacen del retorno en algunos casos una experiencia un tanto amarga».

La identidad, como un sentimiento en ambas direcciones

La identidad es uno de los temas más complejos a la hora de catalogar el sentimiento de pertenencia de los emigrantes. «Se han podido observar dos vertientes de opinión. En primer lugar, entre los emigrantes que han decidido no regresar, generalmente al haber contraído matrimonios con personas de otras nacionalidades y entre sus descendientes, sí que se observa un sentimiento de pertenencia e identidad con Suiza, fruto de la lógica educación y socialización en el país», indica Porto Nogareda en sus conclusiones.

Por otro lado, al haberse tratado de una emigración de ida y vuelta, los emigrantes que han retornado, o los que todavía se encuentran en el país, no guardan otro sentimiento que el de pertenencia al origen, indica. «A esto contribuye en gran medida el hecho de la temporalidad y la constante idea de retorno que se ha dado en ellos, aunque también cabe destacar un sentimiento de agradecimiento a Suiza por las oportunidades durante la experiencia migratoria».

Sobre el retorno también se abordarán más puntos de vista en el congreso de Vimianzo.

«Había máis casos nos cantóns alemáns ca nos franceses»

Francisco Areosa Calviño, de Bértoa-Carballo, emigró en 1972 y regresó, prejubilado, en el 2006. Toda una vida en Berna, donde fue muy activo en la vida social, sobre todo al frente del Centro Galego, que ahora ya no funciona. Al menos una vez al año viaja, porque tiene allí a su hijo. «Pero é complicado ver á xente, porque traballa, e só pode ser na fin de semana». Prefiere Galicia: «Se vou unha semana xa me tarda en volver». Dice que recuerda «perfectamente» casos de racismo. «Había máis casos nos cantóns alemáns ca nos franceses. Aos franceses tíralles máis o latino. Nos alemáns é maior». Cree que ahora hay menos, porque los hijos de unos y otros ya han estudiado juntos. «E nos anos 60 tivo que ser peor aínda ca na miña época. E aínda existe algo».

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«Habíaos que estaban celosos de como traballabamos»

Jesús Viña Sánchez marchó para Suiza en el «sesenta e pico» y regresó en el 2006, aunque en medio pasó siete años en Galicia, así que no llegó a los 40 años. Le fue bien. «Eu nunca tiven problema. Aprendín o francés, os meus patróns eran moi boa xente», explica, y no se puede quejar. Pero también conoció otras situaciones. «Si que había racismo, e aínda hai. Na construción, había suízos que estaban celosos de como traballabamos nós», y se notaban esas actitudes. Pero a él no le afectaba, aunque lo viviera. Cree que ahora, la relación con los extranjeros es diferente, «porque hainos de moitas nacionalidades, non como antes, que eran moi poucas». Suiza le marcó, su vida laboral estuvo en ese país, pero no volvió. En su jubilación mandan el acordeón y la artesanía.

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Sinsabores

El racismo, lamentablemente, no tiene fronteras. Es un mal de todos los tiempos y de todos los lugares. El que lo sufre es el nuevo, el diferente, el diverso, sobre todo si carece de recursos. Nuestros paisanos lo sufrieron por el mundo entero, en los destinos de emigración. Y Suiza, el paraíso del dinero, no fue distinta. Sus silencios, en ocasiones, llevaban dagas. Dio muchas oportunidades, que a veces llegaron no exentas de sinsabores.

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