Monte Faro logra salvar la única cabaña equina libre de la comarca

Quince ganaderos bajaron ayer del monte un centenar de ejemplares para la rapa

La asociación Monte Faro logra salvar la única cabaña equina libre de la comarca Quince ganaderos bajaron ayer del monte un centenar de ejemplares para la rapa, que se celebrará este próximo domingo

carballo / la voz

Monte Faro (Vimianzo) es la única entidad que mantiene caballos sueltos en los montes, un beneficio medioambiental no siempre reconocido y para el que piden comprensión y colaboración por parte de las Administraciones. En los parajes de las comunidades de Cures, en la parroquia de Carnés, y Bribes, A Toxa, As Pasantes y A Gándara, en la de Vimianzo, hay un centenar de ejemplares. Ayer por la mañana fueron bajados para la rapa del próximo domingo.

En Pico Meda también había reses equinas, pero la asociación O Santiaguiño de Carreira (Zas), harta de los costes personales, las trabas y las exigencias de la Administración, tiró la toalla y vendió las decenas de ejemplares que le quedaban.

Una entidad y otra defienden, y a las pruebas se remiten, que la presencia de ganado caballar en los montes es el mejor antídoto contra los incendios. Ni el Monte Faro ni el Pico Meda ardieron en las áreas de influencia de los equinos. Manuel Pereira, portavoz de la agrupación vimiancesa, repite el eslogan del sector: «Os cabalos son as mellores desbrozadoras». Sin embargo, sienten que la Administración es insensible ante esta realidad y no da las facilidades que ellos demandan y necesitan para mantener la cabaña.

A las nueve de la mañana de ayer, un grupo de quince ganaderos se presentaron en el monte para juntar los animales y trasladarlos a una finca para tenerlos listos para la desparasitación, la revisión de los microchips y el examen veterinario de rigor previo a la Rapa das Bestas. Bajaron con un centenar de reses, entre los que se incluyen los 15 potros que serán sacrificados para la degustación del próximo domingo. Otros tantos quedarán en el monte. Durante el invierno perdieron una docena más por ataques de los lobos. A la una de la tarde estaban de vuelta, cansados, pero satisfechos.

De lo que no están satisfechos es de las pocas ventajas que tiene. Los équidos son de la asociación. Ya no hay ningún particular que quiera costearse lo que casi ha llegado a ser un lujo. Manuel Pereira alaba el estado del monte de Cures: «Está limpo e coidado. Case se pode andar en zapatillas». Los équidos lo desbrozan todo. «As comunidades e a Xunta debían concienciarse de que había que ter máis cabalos en liberdade», dice Pereira.

«Se houbese pequenas axudas para estas cousas, aforraríanse cartos en helicópteros»

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El vimiancés Manuel Pereira explica que lo que se necesita son buenos cierres, pasos canadienses, posibilidad de instalar los microchips, pagar seguros de daños y todo eso tiene unos costes

La única cabaña equina que queda en la Costa da Morte la sostiene Monte Faro. Hay algunos ejemplares en As Paxareiras o en montes de Cee de algunos particulares. El vimiancés Manuel Pereira explica que lo que se necesita son buenos cierres, pasos canadienses, posibilidad de instalar los microchips, pagar seguros de daños y todo eso tiene unos costes. «Se houbese pequenas axudas para estas cousas, aforraríanse moitos cartos en helicópteros», apunta. «Se se sacasen agora os animais, en tres anos, o monte sería unha selva», agrega.

Además está la vertiente turística, algo que Perfecto Fuentes y Manuel Pereira defienden. En Carreira también hubo rapa, pero ahora es historia. La de Vimianzo será el domingo, habrá comida a 10 euros y miles de personas se acercan a seguir una tarea que desde siglos se viene practicando en el mundo rural: el corte de las crines a los caballos. El sábado habrá un recorrido por varias aldeas vimiancesas.

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«Traballamos por un beneficio común e déronnos mal pago»

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Perfecto Fuentes Garrido, de O Santiguiño de Carrreira, está muy molesto con el final del proyecto de la entidad de mantener una cabaña en Pico de Meda

Perfecto Fuentes Garrido, de O Santiguiño de Carrreira, está muy molesto con el final del proyecto de la entidad de mantener una cabaña en Pico de Meda. Llevaban 24 años con caballos en el mítico monte zasense. En abril decidieron tirar la toalla y vendieron las reses que les quedaban. La razón: «A min imputáronme porque despois de tres meses de temporal morreron 20 animais, a oito matáraos o lobo. E nin sequera agora sei que foi do meu proceso. O avogado díxome que se arquivara, pero eu non recibín ningunha comunicación». Su encausamiento fue la gota que colmó el vaso. «Traballamos por un beneficio común, poñendo o tempo e cartos e déronnos mal pago», dice. Luego de instalar cuatro kilómetros de vallas para impedir que los animales invadiesen fincas de cultivo, recibieron muchas críticas por ello. Recuerda que los técnicos y muchos burócratas no entienden el mundo rural y lo único que hacen es poner dificultades. «Lamentámolo moito, pero tivemos que tomar esa decisión e non nos gustou a ninguén». En 24 años que tuvieron caballos, el Pico Meda no ardió. Augura, al respecto, que en tres años estará convertido en una selva y, entonces, el poco dinero que la Administración no quiso dar en ayudas se verá multiplicado en la prevención o extinción del fuego porque ese monte es muy dado a las llamas. «Ninguén ten isto como un negocio», concluye.

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Más que una rapa

Los caballos son la salud del monte. La endémica incomprensión del mundo rural ha llevado a la Administración a convertirse en enemigo de una costumbre que podría salvar muchas hectáreas de arbolados. Ya no quedan caballos ni ganado en los montes, que son pasto de las llamas todos los veranos. Un poco de comprensión y un tanto de ayudas permitirán prevenir muchos incendios. Los caballos son mucho más que una rapa.

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