«El principal cáncer del patrimonio es el desconocimiento social que existe»

El profesor coruñés reclama más y mejores iniciativas de divulgación cultural


cee / La Voz

El arqueólogo Fernando Carrera Ramírez (A Coruña, 1963), una de las principales autoridades sobre todo lo que tiene que ver con megalitismo en el país, dice que Dombate dirigió su vida profesional y por ello siempre muestra una especial sensibilidad hacia el patrimonio de la Costa da Morte. De ahí que considere «muy enriquecedora», la charla que mantuvo el viernes con los propietarios de Vimianzo en cuyos terrenos hay mámoas y otros yacimientos.

-¿Qué le hace más daño al patrimonio, la falta de inversiones de la Administración o el desconocimiento de la gente?

-Todo forma parte de lo mismo. Son dos patas del mismo problema. El principal cáncer del patrimonio es el desconocimiento social que existe y que se debe también a la falta de inversiones para divulgarlo. La pregunta es cómo lo arreglamos. En 30 años de transferencia de las competencias a Galicia no se ha abordado y, en parte, eso obedece a que no existe un requerimiento social.

-¿El Parque do Megalitismo puede ser un buen ejemplo?

-Yo no participé directamente, pero me parece un proyecto magnífico, muy apasionante que creó unas expectativas sociales muy altas. No cristalizó y también era un proyecto muy de la época, megalómano podemos decir, e insostenible para la economía real. Por eso creo que habría que reconducirlo hacia algo que se pueda hacer y se pueda mantener. El patrimonio es rentable y no solo por la riqueza indirecta que genera, sino en sí mismo. No evidentemente desde una perspectiva capitalista de enriquecimiento económico, pero sí desde la óptica de la sostenibilidad y la viabilidad.

-¿Cómo se le explica a un profano que debajo de un campo en el que solo se ven zarzas hay milenios de historia?

-Esto es muy interesante para los técnicos a los que nos gusta el reconocimiento social. Los arqueólogos hemos construido un lenguaje infumable y no hemos sido capaces de transmitir. Por eso me pareció tan enriquecedora la charla del viernes en la que no estábamos hablando con cualquiera sino con los dueños de los terrenos en los que están los dólmenes. En general sabían que allí había cosas, pero no tenían ni idea de lo que era. A la gente, si se le informa, responde y en este caso tienen un patrimonio magnífico que hay que invitarles a verlo con orgullo, porque es nuestra herencia y el testimonio de sus antecesores. Yo trabajo en restauración y conservación, pero veo que el problema es de comunicación. La dificultad existe, pero es solventable si establecemos las estrategias correctas, con un lenguaje sencillo y claro. Lito [Eiroa, el guía de Dombate] es un ejemplo de esto. La gente sale de allí entendido de que se trata y lo que significaba. Si esto se extendiese, la gente lo defendería mucho más y demandaría inversión para protegerlo y conocerlo.

-En cambio, los bienes se ven muchas veces como problemas.

-Claro, es que no es un problema de dinero. Sí que hace falta algo de inversión, pero en Vimianzo nos decían que ellos quisieran cuidar mejor eso, pero no saben cómo hacerlo, a quién recurrir,... Por eso lo que la gente necesita es un lenguaje adecuado, trámites sencillos y tiempos de respuesta adecuados. De ahí que yo insista en que hay que contar con las comunidades de montes, las asociaciones vecinales, culturales,... porque hacen un trabajo magnífico y esta es una tarea de toda la sociedad, un objetivo compartido. Y la gente, en general, tiene buena voluntad. Con el trato adecuado, responde.

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