Los mayores de Zas y Vimianzo disfrutaron a lo grande de sus fiestas

Un total de 1.800 vecinos participaron en las comidas celebradas ayer en los dos municipios


Las ganas de fiesta no entienden de edad y a la hora de disfrutar de una jornada de sabores, música y baile entre amigos la expresión la veteranía es un grado cobra vigencia plena, tal como demostraron ayer los mayores de Zas y Vimianzo. En ambos casos fueron obsequiados por sus respectivos concellos con unas celebraciones que suman ya un buen número de ediciones (20 la zasense y 15 la vimiancesa), pero que todos aguardan y disfrutan con ilusión renovada. «Eu veño por todo: pola comida, pola música, polo baile, pola xente...» contaba una de los 800 comensales de Zas antes de ser rápidamente corregida por una compañera de mesa: «Eu pola comida non veño, que comer tamén como na casa, pero polo resto si».

Entre bromas, anécdotas y puesta al día de vecinos que en algunos casos solo se ven en citas como estas fue avanzando una celebración que había arrancado con las actuaciones de los grupos de baile y música tradicional de las asociaciones locales (Adro, Castro Meda yA Fonte de Fornelos) y en la que no faltó un reconocimiento para los dos asistentes (hombre y mujer) más veteranos no obsequiados ya en ediciones anteriores. Este año fueron María Josefa Rama Collazo, de 95 años y vecina de A Cebola, y Manuel Lage Alvite, de 91 y residente en Muíño. Ambos recogieron con una gran sonrisa las piezas de Sargadelos que les entregó el alcalde, Manuel Muíño, tras unas breves palabras de bienvenida para todos los presentes y un agradecimiento a los operarios municipales que colaboran en la celebración.

En Vimianzo

A esa misma hora, sobre las dos de la tarde, una escena muy similar tenía lugar en Vimianzo, aunque allí los obsequios a los más veteranos -Matilde Castro Rodríguez, 93 años, y José Pereira Fernández, 91- llegaron con el postre. Un millar fueron en este caso los participantes en una celebración que el Concello aprovecha también para estimular la economía local implicando en sus preparativos a 35 establecimientos vimianceses. También hubo tiempo para los artistas locales, con los gaiteiros y las cantareiras de A Trubisquiña, O Revoltixo de Carantoña, Baíñas y Berdoias.

Un grupo formado por 65 voluntarios -la gran mayoría, ajenos al cuadro de personal municipal, tal como destacó el alcalde, Manuel Antelo- se encargaron en Vimianzo de servir un menú que pudieron degustar todos los presentes, o casi todos: «A min gústame a festa, pero o malo é que non podo comer ben con estes dentes», confesaba entre divertido y apenado José Pereira, dispuesto a repasar con sus compañeros de mesa algunas anécdotas de una larga vida que comenzó 91 años atrás en una aldea de Os Vaos (Mazaricos) hoy sumergida bajo el embalse de Fervenza. Una nieta (tiene 32 en total) rompía la media de edad de una mesa en la que unos metros más allá se sentaba uno de sus 12 hijos para constatar el carácter también familiar de celebración. «É unha gran festa de todo Vimianzo», había dicho el alcalde poco antes.

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