María Varela Fondo: «Mis abuelos se empeñaban en llevarme al monte para ver los marcos»

Aquellos paseos de pequeña le enseñaron a apreciar el valor de la tierra, hoy es ingeniera de Montes y tras perder su empleo durante la pandemia decidió crear una consultoría de gestión forestal


a coruña / la voz

Como buena pontecesana, María Varela Fondo propone que quedemos junto al busto de Eduardo Pondal en los jardines de Méndez Núñez coruñeses. Los pinos que se plantaron en honor al bardo rumorean hoy la historia de una mujer llena de empuje y talento.

-¿Cuál es su particular «queixume dos pinos» ante el 8M?

-Nos tenemos que empoderar. Tenemos que creer más en nosotras mismas. Mucho más.

-Mensaje contundente.

-Se necesita dar más visibilidad a referentes femeninos en los colegios para sentirnos seguras y capaces ya desde pequeñas.

-Usted es ingeniera de Montes. ¿Tuvo en quien inspirarse?

-Tanto la familia de mi padre, de Carballo, como la de mi madre, de Ponteceso, se valían de sus montes para la economía familiar. Cada cierto tiempo, cortaban la madera para obtener una renta para pagar los estudios de sus hijos o mejorar su calidad de vida. Recuerdo ir con mis abuelos al monte a ver cómo estaban, si había que desbrozar, si ya había algún árbol que se podía cortar. Se empeñaban en llevarnos para que supiésemos dónde estaban los montes y los marcos para cuando ellos no estuvieran…

-Lleva el monte en los genes.

-Mi abuelo paterno era contador-partidor en Carballo y mi bisabuelo materno estudió perito agrícola en el año 1901.

-¿Cómo era el oficio de partidor?

-Con una herencia, él hacia las partijas, medía los montes, los valoraba y hacía los cupos para los herederos. Si alguno estaba en el extranjero, se subastaba su parte para enviarle el dinero.

-Hay chavales que conocen mejor las finanzas de un yutubero que los montes de sus abuelos.

-Me da pena ver cómo se han perdido esas tradiciones y cómo se ha abandonado el monte por desconocer su valor: no solo el ambiental, sino el económico. Nos proporciona medios de subsistencia en el medio rural, ayuda a la fijación de población y es generador de puestos de trabajo.

-Sí, pero... ¿es rentable?

-Obtener buena madera pasa por cuidar los montes, por aplicar técnicas de silvicultura (como el rareo o el desbroce) y por tareas de aprovechamiento adecuadas.

-¿Cuál es el principal problema del monte gallego?

-Existen varios hándicaps. El primero es el minifundio forestal, que lo hace menos competitivo por los mayores costes. El segundo es la falta de profesionalización.

-¿Cuál es la clave?

-A las madereras les cuesta trabajo conseguir pino de suficiente calidad para los procesos de fabricación. Es importante centrar la producción en este objetivo. Los propietarios se deberían dejar aconsejar por los ingenieros para gestionar bien la plantación y establecer los tratamientos adecuados para un mayor beneficio.

-¿Qué pasa con el eucalipto?

-Galicia se esta convirtiendo en un monocultivo de eucalipto, pero no se puede permitir. La industria necesita otras especies.

-Y los incendios, ¿qué?

-Siempre va a haber incendios, pero hay que volver a poner en valor el monte para reducirlos: podas, limpias, cortafuegos y franjas de interfaz urbano-forestal para que su propagación resulte más difícil.

-¿Qué ocurre en la ciudad?

-Las ciudades necesitan más espacios con vegetación y eso pasa por contratar a ingenieros de montes o agrónomos para su diseño. Se lo encargan a arquitectos que acaban haciendo jardines de hormigón, como ocurrió en los de la Marina.

-¿A qué se refiere?

-No tuvieron en cuenta las necesidades para el desarrollo de los árboles y recientemente tuvieron que instalar unos montículos de tierra para ello.

«Me quedé en el paro con la pandemia y decidí crear mi empresa»

En medio de una crisis y en un sector mayoritariamente masculino, la ingeniera coruñesa María Varela decidió crear la primera consultoría de Galicia especializada en la gestión de empresas forestales. Forest Solutions, con sede en Ponteceso, persigue que las pymes del sector mejoren su rendimiento y puedan colaborar con empresas de mayor tamaño.

-¿Qué tal le va?

-La respuesta que estamos recibiendo está siendo muy buena.

Nos daba vértigo lanzarnos por los momentos que estamos atravesando, pero confiamos en el proyecto y aquí estamos.

-Emprender en tiempo de crisis pandémica es de valientes...

-El año pasado yo estaba trabajando como responsable de prevención de riesgos en una empresa del sector forestal. Con el coronavirus tuvieron que suprimir muchos puestos y...

-...Y, entre ellos, el suyo.

-Sí, me quedé en el paro en marzo, con la pandemia. Tal y como está la situación, no encontraba trabajo, así que decidí crear mi propia empresa.

-¿Cuál fue la clave?

-Me centré en acabar el Executive MBA que estaba cursando. El acabarlo con éxito fue lo que me dio confianza para embarcarme en este proyecto.

-¿Cómo están representadas las mujeres en este sector?

-Es un sector mayoritariamente masculino, sí. Hay pocas mujeres, pero cada vez somos más.

-¿Siente la desigualdad?

-Todavía hay mucho que avanzar, pero veo las empresas un poco más concienciadas.

-¿Y en el día a día?

-Tienes que imponerte y ganarte la confianza de otros trabajadores, pero si eres profesional no hay problema. Las mujeres abarcamos mucho y somos muy buenas en todo lo que nos proponemos. Nos falta estar más seguras.

Un paseo: De Ponteceso a la desembocadura del Anllóns.

Un recuerdo: «Los paseos con mi abuela, mi madre y mi hermana hasta Rego Furado, donde dicen que saen tódalas ánimas da baixa ribeira do Anllóns».

Árbol: Carballo, por su porte.

Desconecta en: La playa de Balarés y su pinar.

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