El sol dictaminó rumbo: terrazas y playas de la Costa da Morte

La movilidad que ahora es posible fue más que palpable este sábado en distintos puntos de la comarca

Terraza del London, en Vimianzo
Terraza del London, en Vimianzo

Carballo / La Voz

Había ganas. De sol, de terrazas y de mar. El segundo día tras la apertura de los cierres perimetrales en la Costa da Morte, salvo en los casos de Ponteceso y Corcubión, no vino más que a confirmar la previsión de elevada movilidad. Bastaba un paseo ayer por Carballo para ver el movimiento, cuadrando además en sábado y, por supuesto, la ocupación de terrazas, reabiertas con un límite del 50 % desde el pasado viernes.

Vimianzo también se ha liberado del yugo del encierro y las mesas y sillas volvieron a verse en la calle, aunque fuese con una emoción contenida, como ya ayer se relataba en La Voz. En Caión, A Laracha, no distaba mucho la imagen que ayer se veía de la de algunos días de casi verano. Que había visitantes era fácil verlo, por los estacionamientos ocupados que hasta ahora estaban vacíos, y por ese largo paseo ocupado por familias y pequeños grupos de amigos. Hasta se formaron colas esperando por una mesa en las terrazas, por más que hubo quién optó por recoger viandas y sentarse en algún punto de las zonas ajardinadas para disfrutar de luz y mar.

Malpica también recibió visitas, tanto el viernes como ayer. Lo denotaron su paseo marítimo y sus terrazas. También hubo afluencia en Baio. En esta última localidad las principales solanas también estaban llenas, aunque los ritmos fuesen distintos. Las había cerradas, como la del Mané, otras montándose ya bien entrada la tarde, como la del Hórreo, y, como en otras zonas, colas para sentarse, caso del Río Grande.

Hay un plazo de días para adaptarse a las nuevas medidas que dio la Xunta para la hostelería y que, en estas primeras horas, no siempre se han cumplido: un ejemplo, el de montar todas las mesas que habría en una situación normal e inutilizar visualmente una de cada dos. Este es, a la luz de lo visto, el mensaje que lanzó ayer Sanidade

El sol no solo marcó el rumbo hacia los bares, sino también hacia las playas. Ver el Atlántico era algo que muchos anhelaban, y más si el cierre perimetral era en concello de interior. En Soesto (Laxe) se contabilizaba ayer un buen número de coches estacionados, con una considerable cantidad de personas paseando y viendo el mar. Incluso, también, alguna caravana. Grupos de moteros recorrieron asimismo parte de la comarca.

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