El covid se ceba con la FP del rural y pone en riesgo varias especialidades

Los institutos no han podido exponer su oferta a los alumnos de los colegios


carballo / la voz

Todavía no se ha abierto el plazo de preinscripción porque el covid ha retrasado todos los trámites, pero en varios institutos de la Costa da Morte ya saben que van a tener muy difícil conseguir el mínimo necesario de alumnos para mantener los ciclos formativos que han tenido hasta este curso. Hace ya tiempo resulta difícil garantizar la matrícula en junio y una de las razones es que buena parte de los estudiantes que irán a la FP media tienen alguna asignatura que recuperar en septiembre. Esto ha sido así en los últimos años y ha sido justo antes de iniciar al curso cuando se ha conseguido un buen grupo en los primeros cursos.

Sin embargo, este año las cosas serán más difíciles. La directora del Eduardo Pondal de Ponteceso, Teresa Varela, reconoce que una de las dificultades con las que se encuentran es que no han podido realizar la tradicional oferta formativa entre los estudiantes de ESO. Los responsables de los centros en los que hay FP suelen organizar jornadas de orientación para informar a los alumnos que deben elegir si continúan su formación por el bachillerato o los ciclos. Este año nada de esto se ha podido hacer y una sola matrícula menos puede suponer que se pierda la especialidad. Teresa Varela lo sabe, porque en el Eduardo Pondal ya ha pasado, con el ciclo superior del automóvil, pero también lo saben en Vimianzo. La secretaria del equipo directivo del Terra de Soneira, Mari Rivadulla, recuerda que no se pudo completar la matrícula de electricidad y nunca se podido volver a ofertar.

La falta de matrícula afecta especialmente a los centros rurales y lleva años poniendo las cosas difíciles a los equipos directivos de Ponteceso y Vimianzo, sobre todo en la rama de administrativo, que se imparte en varios institutos de la zona. También resulta complicado llenar las aulas de automoción en Ponteceso. Además hay problemas en complejos formativos grandes, que no cubren todos los cupos. Suelen quedar plazas en Mecanizado y Comercio, ambas en Carballo, a pesar de que tienen casi el 100% de empleabilidad.

«Fixen outro ciclo antes e como non lle vía saída collín o de comercio, que ten bastantes máis»

Estefanía Puente Vilas tiene 23 años, es de Val do Dubra y ha estudiado el ciclo medio de comercio en el instituto Alfredo Brañas. Ahora mismo está haciendo prácticas en Teirón, una tienda del centro de Carballo. Es una de los tres alumnos que están realizando su formación en empresas, según José Fernández, del jefe de departamento y coordinador de las prácticas. Explica el docente que la inserción laboral en esta especialidad es prácticamente del 100%. De hecho, ella eligió esta materia después de realizar otra. «Fixen outro ciclo antes e como non lle vía saíada collín o de comercio que ten bastantes máis», explica Estefanía, que está encantada con su formación en Teirón. «Fixen escaparatismo, estocaje, visual... un pouco de todo o que estudamos», explica. También valora muy positivamente las clases en el instituto y la atención de los docentes. «Tiraron moito de min, estiveron moi pendientes», dice.

Estefanía Puente considera que las prácticas son fundamentales en la formación. «Vas máis orientada, sobre todo para saber cómo é un traballo de verdade, saber o que hai. É mellor empezar así, sabendo xa algo», dice.

José Fernández explica que trabajan con todo tipo de empresas, pero que son las más grandes las que demandan más alumnos. Inditex y Gadisa suelen quedarse con buena parte de los estudiantes que salen del ciclo en el instituto Alfredo Brañas.

Como ocurrió en todos los centros, este año ha sido especialmente complicado. En el caso de los alumnos de comercio, justo el 13 de marzo terminaron el segundo trimestre. Además de Estefanía, hay otras dos alumnas en prácticas. Ellas harán las 410 horas habituales y terminarán el día 31 de agosto.

La matrícula en la enseñanza media baja desde hace años

Teresa Varela recuerda que no hace tantos años el instituto de Ponteceso tuvo un millar de alumnos y ahora apenas llega a los 350. La pérdida de población juvenil en la Costa da Morte es muy importante, tanto que habiendo aprobado segundo de bachillerato casi todos los estudiantes, el número de los que acuden a las pruebas de la selectividad es casi el mismo. La cuestión es que cada vez la matrícula es más pequeña y se concentra en las localidades más importantes. Además, muchos estudiantes prefieren estudiar en A Coruña y Santiago porque de este modo tienen mas fácil seguir en los ciclos superiores. Muchos de los que quedan en la zona es porque no encontraron plaza fuera.

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