«Cando era novo corrín moitas veces diante dos grises en manifestacións»

PATRIMONIO | Alberto Castro leva treinta años luchando para que se proteja debidamente la antigua fuente de Canasteves, en Ponteceso


Carballo / La Voz

Cualquiera en su lugar se habría rendido hace años. ¿Se imaginan gastarse dinero, tiempo y esfuerzo en defender un elemento patrimonial? ¿En intentar demostrar que algo es público y que, por ende, todo vecino tiene derecho a utilizarlo? ¿Se imaginan haciendo frente a desdenes, menosprecios y malas contestaciones durante más de treinta años por la defensa de esta causa?

A eso ha dedicado Alberto Castro media vida. A defender lo indefendible, cual Quijote pugnando por su particular hazaña caballeresca. Y todo, por una fuente.

Cuando Alberto era pequeño, una tía suya vivía cerca de la fuente y lavadero de Canasteves, en Ponteceso. Allí iba a menudo a buscar agua y a lavar la ropa de la casa. Él no nació en la zona, pero visitaba a su tía bastante a menudo: «Ata me levaba nos brazos cando eu era moi pequeniño», relata. Y también pasaba por allí cuando acompañaba a sus padres al mercado a Ponteceso, a donde llevaban el ganado. «Parabamos alí a beber, de camiño que iamos á feira», dice.

En el 1978 se casó y se mudó a muy cerca. Poco después, a mediados de los ochenta, comenzó su particular pugna «contra os elementos», como él la define.

Por esa década un vecino adquiere fincas lindantes a la fuente y pretende, según Alberto, argumentar que el lavadero es también de titularidad privada. «A miña loita foi sempre contra os políticos de Ponteceso, empeñados dende hai anos en eliminar da propiedade pública un elemento patrimonial de gran valor», relata Castro.

Apoyado por los testimonios de los mayores de la localidad, que al parecer respaldaban sus argumentos, y por un grupo de vecinos con los que logró ganar un pleito contra el comprador, su lucha recibió un aliento de esperanza que poco a poco se iría apagando con el paso del tiempo.

«Pasei momentos delicados. Algunha vez decaín, pero teño a conciencia moi tranquila para seguir loitando por algo que me parece de xustiza e no que queda aínda moito por dilucidar», explica el propio Alberto, quien calcula la antigüedad de la fuente «nuns 150 anos». O, por lo menos, en más de 135, pues tienen «documentos» que lo acreditan.

Por lo pronto ya consiguió, a base de tesón, que dos técnicas de Patrimonio visitaran el lugar y se tramitase la inclusión inicial en el catálogo de la Xunta como elemento patrimonial protegido, a falta de resolver un recurso interpuesto por un vecino.

Reivindicativo

Su «compromiso coas persoas», dice, y su «carácter reivindicativo» le ayudaron a no bajar los brazos en momentos en los que su particular cruzada contra los elementos llegó incluso a perjudicarle profesionalmente. Aunque lo de reivindicativo le viene desde que era joven: «Corrín ben veces diante dos grises en manifestacións en Santiago». A principios de los 70 mantuvo una intensa actividad sindical, vinculándose a movimientos estudiantiles y de defensa de los derechos laborales. También participó en reuniones clandestinas «en vida do dictador», confiesa.

Pero es que además estuvo presente en un buen número de asociaciones culturales, asociativas y deportivas -fue vicepresidente de la SD Ponteceso, por ejemplo- y en la actualidad forma parte del club ciclista Monte Neme. En 2004 recorrió en bici los 1.050 kilómetros que separan Ponteceso de Lourdes (Francia) para dar gracias por la recuperación de una amiga que tuvo cáncer. «Sempre digo que hai que mudar o sillón polo sillín», asegura.

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