Todavía hay ballena de Balarés para largo

El Concello lanzará un concurso de ideas «internacional», con incentivos, tras el que buscarán financiación


Carballo / La Voz

Entre dos y cinco años. Ese es el tiempo que tendrán que estar enterrados los huesos de la ballena varada en Balarés hasta que pueda recogerse y montarse su esqueleto de cara a ser expuesto al público, según las primeras estimaciones. Eso da al gobierno local tiempo más que suficiente para convocar el concurso de ideas propuesto por el alcalde, Lois García Carballido, que ayer confirmó que se tratará de un certamen «internacional»: «Redactaremos o texto tamén en inglés para ter unha maior proxección», explica el regidor. Esperan tenerlo listo en la mayor brevedad posible, para así poder contar con un proyecto sólido e ir buscando financiación.

Habrá, confirma el alcalde, algún tipo de incentivo a la persona que presente la mejor propuesta, «aínda que o mellor recoñecemento será ter ideado un proxecto tan relevante como sen dúbida o será este».

Un sarcófago para el animal

De cara a conservar el esqueleto en las mejores condiciones posibles, que aseguren una descomposición de la carne sin fermentación y sin la producción de elementos secundarios, se ha construido alrededor de los restos un sarcófago.

En la base se ha vertido grava, un mineral de grano grueso que permite que las aguas pluviales fluyan hacia el terreno. Los huesos, por su parte, se han cubierto con arena de grano medio-fino, que además de permitir el intercambio de gases (lo que evita la fermentación), absorbe también la materia grasa y los líquidos que pudieran generarse con la desintegración de la materia orgánica. Alrededor, aproximadamente a un metro de distancia, se ha colocado un vallado perimetral de madera.

En un informe realizado por la Cemma, señalan que todo el proceso de descomposición del esqueleto podría dar mal olor, aunque teniendo en cuenta que el sarcófago se ha instalado en el punto limpio, donde hay un tratamiento de residuos, aseguran que será casi «imperceptible». Por otro lado, aconsejan, en caso de temporadas altamente lluviosas, o bien rellenar con más arena, o bien hacer un surco perimetral para que el exceso de agua no entorpezca el proceso. En todo caso, aseveran que la función de la arena es, precisamente, «absorver graxa e humidade, polo que a instalación teoricamente é deficitaria de humidade, e polo tanto retedora de auga».

En el informe remitido por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños al Concello, también constan las conclusiones a las observaciones preliminares y la necropsia realizada al animal. Concluyen que, como avanzaban estos días, se trata de un «exemplar macho xuvenil de balea común [...], de 16,3 metros de lonxitude, sendo estimado o seu peso de 19 - 23 toneladas». No apreciaron lesiones o amputaciones, como tampoco signos de haber sido accidentalmente capturada. Comprobaron durante el examen, sin embargo, «a fractura da aleta pectoral dereita, a ausencia de pel e o pene prolapsado. Tamén foi observada a fractura da sínfise mandibular, o que provocou a destrución da parte anterior da boca» Dado su estado de descomposición concluyen que el ejemplar podría haber muerto de 7 a 10 días antes.

En los trabajos de retirada de los restos trabajaron durante todo el día del martes un doctor en biología, un total de seis biólogos, dos estudiantes y dos veterinarios; además de personal de la empresa Transbeyno, que aportó la maquinaria.

Balarés se despidió, poco a poco y a pedazos, de su mediática ballena

Marta López
Comienza la retirada de la ballena varada en la playa de Balarés 22 personas trabajan en el despiece de la ballena de Balarés para poder salvar el esqueleto

Hicieron falta 20 personas, una paleadora, un tractor con grúa y varias motosierras

Nadie llegó a bautizarla en condiciones, pero sin duda la ballena de Balarés será recordada como uno de los mayores ganchos turísticos que tuvo esta localidad en mucho tiempo.

Aunque este martes la vía de acceso a la playa -donde está el restaurante- estaba cerrada al tráfico rodado, fueron muchos los que se acercaron a pie para contemplar un magno, a la vez que grotesco, espectáculo: el despiece de la enorme ballena que el sábado varaba en la playa pontecesana.

Un equipo de unas veinte personas, entre técnicos de la Cemma y de la empresa contratada para el despiece, trabajaron sin descanso desde las nueve de la mañana, cuchillo y motosierra en mano. Para retirar la enorme osamenta -que el Concello pretende musealizar- e ir cargando los trozos de carne se ayudaron de una paleadora y un tractor con grúa, cuyo operario se las vio crudas en ciertos momentos del proceso. La carne que iban retirando la depositaban en un camión de Gesuga, entidad que se encargará de su incineración en la planta de transformación de Cerceda. Se trata de un procedimiento habitual y que se lleva a cabo con todos los grandes cetáceos varados en Galicia.

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