Balarés se despidió, poco a poco y a pedazos, de su mediática ballena

Hicieron falta 20 personas, una paleadora, un tractor con grúa y varias motosierras

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Comienza la retirada de la ballena varada en la playa de Balarés 22 personas trabajan en el despiece de la ballena de Balarés para poder salvar el esqueleto

Carballo / La Voz

Nadie llegó a bautizarla en condiciones, pero sin duda la ballena de Balarés será recordada como uno de los mayores ganchos turísticos que tuvo esta localidad en mucho tiempo.

Aunque este martes la vía de acceso a la playa -donde está el restaurante- estaba cerrada al tráfico rodado, fueron muchos los que se acercaron a pie para contemplar un magno, a la vez que grotesco, espectáculo: el despiece de la enorme ballena que el sábado varaba en la playa pontecesana.

Un equipo de unas veinte personas, entre técnicos de la Cemma y de la empresa contratada para el despiece, trabajaron sin descanso desde las nueve de la mañana, cuchillo y motosierra en mano. Para retirar la enorme osamenta -que el Concello pretende musealizar- e ir cargando los trozos de carne se ayudaron de una paleadora y un tractor con grúa, cuyo operario se las vio crudas en ciertos momentos del proceso. La carne que iban retirando la depositaban en un camión de Gesuga, entidad que se encargará de su incineración en la planta de transformación de Cerceda. Se trata de un procedimiento habitual y que se lleva a cabo con todos los grandes cetáceos varados en Galicia.

La dura piel del cetáceo, su enorme peso y la pleamar complicaron el proceso de despiece

El mamífero varado en Balarés, calculan desde la Cemma, era un «adolescente», de entre seis u ocho años de edad, y podría haber muerto hace aproximadamente una semana.

Las primeras estimaciones apuntaban a que la ballena podría tener un peso de 18 toneladas, lo que complicó las tareas de descuartizado. «Só o corazón pesa arredor de 200 quilos», apuntaba un técnico de Gesuga, aunque sin el esqueleto, se reduciría considerablemente.

Las lluvias de primera hora de la mañana también ralentizaron el proceso, apurado ya de por sí por la previsión de pleamar. Tampoco ayudó la gruesa piel del animal, que obligó a afilar cada poco los cuchillos y motosierras utilizadas para atajar los trozos de carne. A las tres de la tarde, algunas de estas máquinas ya ni encendían, de la presión aplicada durante todo el día.

«De non ter que coller o esqueleto, en catro horas estaría todo liquidado»

El doctor en Biología y presidente de la Cemma, Alfredo López, se trasladó este martes a Ponteceso para formar parte de los trabajos de descuartizado del enorme animal, más complicado de lo habitual al hacer la selección de la osamenta: «Se non, en catro horas estaría liquidado». Antes de entregar la carne a Gesuga tomaron muestras el mamífero para, entre otras cosas, seguir investigando las causas del aumento de varamientos de estos cetáceos en las costas gallegas. Indica López que las ballenas «están cambiando as súas rutas por algún motivo e baixan menos cara o sur». Esto explicaría por qué cada vez se ven más animales de esta especie, y por qué varan más: «Non é cousa de tódolos días, pero é certo que cada ano aparecen entre 4 e 6 grandes cetáceos de gran tamaño».

Carballido convocará un concurso de ideas

Solamente hay dos esqueletos de ballenas expuestos en Galicia, tal y como explicaba Alfredo López, de la Cemma: una en el Museo do Mar y otra en el de la Sociedade Galega de Historia Natural. En este último caso, por cierto, la ballena expuesta fue una que varó en Ponteceso, precisamente, hace años.

No es tarea sencilla, pues dado el tamaño del ejemplar y el largo tiempo de descomposición requerido para la limpieza de los huesos, la cosa va para largo. El primer paso será enterrar los huesos de 2 a 5 años, según estimaciones de la Cemma. Es un proceso, además, muy costoso.

El alcalde, Lois García Carballido, decía en Radio Voz Bergantiños, en respuesta a una pregunta de José Luis Fondo (PP) en el programa Cita co Concello, que su intención es la de lanzar una especie de «concurso de ideas» para que «arquitectos, artistas, expertos en turismo, universidades e xente que coñece ben o litoral poidan facer as súas aportacións e ver cal é o lugar máis senlleiro para colocar esta balea».

Se lamentó asimismo durante el programa de que el Concello tenga que asumir «todos os gastos» del proceso desde que la ballena fue a parar a Balarés, algo que, según dice: «Fómonos enterando co tempo».

Una apuesta por una eterna ilusión

No es de ahora la ilusión de conservar el esqueleto de una gran ballena en la Costa da Morte. Lo intentaron en otras ocasiones otros mandatarios y otros colectivos y siempre se complicó y devino en imposible. Es una aspiración de décadas. El gobierno local de Ponteceso está determinado a que ahora se haga realidad. Las dificultades no son pocas. Y de aquí a que la osamenta esté lista para ser mostrada al público pasará mucho tiempo. Pero lo más complicado será habilitar un espacio de exposición adecuado: un reto para apuestas.

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