Cetáceos, centro de peregrinación: Balarés, hasta los topes

La ballena varada levantó ayer una gran expectación, como había ocurrido asimismo en Nemiña


Carballo / la voz

Si fuese una sardina, como dice una internauta, no ocurriría tal cosa. Pero el caso es que no lo es. El ejemplar de Balaenoptera physalus varado en la playa de Balarés (Ponteceso) es un macho de unos 18 metros y unas 15 toneladas, «un espectáculo da natureza que non se ve todos os días», como se ha podido leer también. Es la segunda especie más grande, superada solo por la ballena azul, según relataban desde el consistorio. Quizás por ello desde la mañana del sábado no han cesado las visitas al arenal: ayer, con la mejoría de tiempo, se formaron hasta auténticas colas. Niños y adultos, llegados de un lado y de otro.

Desde la madrugada del domingo -cuando hubo que interrumpir los trabajos de retirada al desprenderse la cola del resto del cuerpo en el momento de levantarlo- descansa el rorcual más cerca de la carretera, para facilitar los trabajos una vez que se emprendan. Está unos 50 metros lejos de la línea de bajamar, para evitar «que aboie coa marea», como informó el Concello. Vía redes, como también hizo el alcalde Lois García para La Voz, incidió el Ayuntamiento en que los trabajos se habían hecho sin ayuda de ninguna otra Administración. Desde el primer momento, eso sí, se estableció la cooperación con la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma).

La operación de arrastre y el propio animal devino todo un centro de peregrinación. No son muchas las oportunidades de ver ejemplares de este tipo en nuestras costas. «A ninguén lle gusta que morra, pero unha vez que pasa, é a oportunidade para ir velo e saber como é. Nós fomos vela para coñecela de preto e ver o grande que era. E impresionounos moito tanto polo enorme do seu tamaño como polo cheiro que desprendía», dice una malpicana que acudió tanto el sábado como ayer. El intenso tráfico de vehículos seguía por la tarde.

«Ata nos chamaba xente»

A la playa de Nemiña, en Muxía, llegó el miércoles una cría de ballena: 1.220 kilos y 6,20 metros. Estaba viva todavía, pero nada se pudo hacer por ella. Manel Blanco, Policía Local, confirma la expectación que también en ese caso se produjo: «Ata nos chamaba xente para preguntar se seguía aquí, pais de familia porque os nenos querían vir... E, ao estar viva, aínda máis», dice. No les coincidió en fin de semana, por lo que las tareas de retirada pudieron ser más ágiles y menos complicadas, dadas las dimensiones más reducidas del ejemplar.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Cetáceos, centro de peregrinación: Balarés, hasta los topes