Los desfibriladores siguen siendo una tarea pendiente en el fútbol de la zona

El Ponteceso es el único equipo de la Liga da Costa que tiene un aparato


carballo / la voz

El fútbol es el deporte rey a nivel mundial y, también, en la Costa da Morte, tanto si se mira la cantidad de entrenamientos y competiciones semanales, como la masa social que mueve. Una pasión por darle o ver, según el punto de vista, patadas a un balón, que resulta muy entretenida y emocionante. No obstante, muchas veces, esta cara afable queda empañada por tragedias en forma de paro cardíaco o muerte súbita u otras afecciones cardiovasculares, que no hacen más que recordar la necesidad de que los campos tengan los servicios de cardioprotección adecuados. Entre ellos, destacan los desfibriladores, por ser dispositivos portátiles y de un uso sencillo para cualquier persona que haya realizado previamente un curso sobre su funcionamiento.

Las entidades de fútbol de Bergantiños, Soneira y Fisterra no han tenido que lamentar en los últimos años ningún suceso de este tipo. No obstante, como dice el refrán, más vale prevenir, que curar. Y aunque en el fútbol aficionado no es obligatorio el Desfibrilador Semiautomático Externo (DEA), sí es altamente recomendable. En este sentido, un análisis reciente desvela que gran parte de los clubes de la zona todavía no cuentan en sus instalaciones con un aparato de este tipo. El lado positivo lo aporta Ponteceso que, desde mediados del pasado mes de diciembre, tiene un equipo, asumido, íntegramente, con fondos propios. Este hecho manifiesta que la concienciación es, cada vez, mayor. No obstante, otros procesos lentos y de demora en los que se ven envueltos algunos clubes para conseguir un DEA alertan de la necesidad de que las instituciones públicas sumen fuerzas para esta causa.

Los conjuntos de Tercera y de Preferente están equipados

Los conjuntos de la zona que, a día de hoy, tienen un aparato que mediante descargas eléctricas puede reiniciar el latido de un corazón que sufrió una fibrilación son los que militan en Tercera División y Preferente Autonómica. Y en este sentido, el Bergantiños fue pionero. «Púxonolo, hai máis de dez anos, o Patronato Deportivo Municipal, e son os bedeis os que o saben usar, xa que son os que máis tempo pasan nas Eiroas», comentó ayer el secretario, Luis Cendán. Y lo cierto es que ya lo usaron en su día para salvarle la vida a un jugador veterano.

Lo sigue, en antigüedad, el Laracha: «Na tempada 2013-2014 que subimos á Terceira, a Federación Española de Fútbol entregounos un desfibrilador, e no 2017, que volvemos a esta categoría, volvéunolo a ceder», explicó el director deportivo, Tonecho Garda. Por su parte, el Paiosaco y el Sofán poseen un equipo donado por sus respectivos concellos desde más recientemente: el primero desde hace tres años y, el segundo, desde el año pasado. En todos ellos, tres personas de las directivas y de los cuerpos técnicos tienen hecho el curso de primeros auxilios especializado en su uso.

En Tercera Autonómica, salvo excepciones, reina la carencia

La dotación de desfibriladores es menor en las entidades deportivas con inferior presupuesto, como es el caso de los equipos de Tercera Autonómica. En esta categoría reina la carencia de estos dispositivos. Solo algunos, como el Laxe o el Camariñas, tienen uno aportado por el Concello, y asimismo, con personal autorizado para hacer uso de él en caso de emergencia.

Sin darle importancia

Caso curioso se aprecia en el Queixas. Tras la desaparición del Cerceda en el pasado verano y este pequeño club asumir el uso de su campo, O Roxo, también se quedó con el desfibrilador de la entidad rojiblanca. No obstante, según confirmó ayer el presidente, Jose Manuel Cerqueiro, ni saben si funciona ni cuentan con gente formada para su uso. En la misma categoría, en Segunda Autonómica A Coruña, el Club do Mar de Caión dispone del desfibrilador del Laracha al jugar en el mismo campo, el municipal, mientras que el San Martiño ni lo tiene ni cuenta con ello a corto plazo.

Clubes de Primera y de la Liga da Costa esperan atentos a que los concellos actúen

En la siguiente categoría más alta, en Primera Autonómica, es cuando ya empieza a haber carencia de este aparato. Solo el Fisterra y el Dumbría poseen un desfibrilador. Este último, desde el 2017 y por medio del Concello, con hasta siete personas formadas para usarlo. Por su parte, tanto el Soneira como el Baio confiesan habérselo solicitado a sus respectivos concellos, pero sin todavía recibir un sí por respuesta.

Por el contrario, en la Liga da Costa, solo un equipo está equipado. Se trata del Ponteceso, desde hace apenas un mes, y financiado con fondos propios. Por su parte, el Muxía también ha optado por la misma vía, y aunque todavía no lo tiene en sus manos, pronto llegará a Arliña, aseguran. Otros clubes como el Cee, el Buño, el Malpica y el Cerqueda están a la espera de que sus respectivos concellos cumplan con su palabra. El Corme tiene intención de hacerse con uno, bien sea por vía municipal o de forma independiente antes de que finalice la campaña, mientras que otros como el Baíñas, el San Lorenzo, el Sporting Zas y el Ameixenda lo ven, a corto plazo, inalcanzable.

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