Carballo / La Voz

En algunos puntos de la comarca, la bajada de las temperaturas, la lluvia y el granizo engendraron ayer por la mañana un tiempo que ni los feros corvos do Xallas hubiesen estado animosos de disfrutar. Sin embargo, pasada la una y media de la tarde, el cielo sobre Ponteceso estaba azul, manchado con alguna nube blanca y una luz otoñal sobre el paisaje que hubiese inspirado al propio Álvarez de Sotomayor. Tuvieron mucha suerte los organizadores de la 28.ª Feira das Fabas, porque el frío latente estimulaba las ganas de un plato de cuchara, como bromeaba el alcalde, Lois García.

Más de 3.000 raciones cocinadas en una gran olla y dispensadas individualmente, con la aprobación de los comensales. Mostraban de prueba su cazuela de barro ya vacía. Lo hacían tanto los de A Silvarredonda como los de A Coruña: «Xa hai moitos anos que vimos». La Feira das Fabas -también con opción de pulpeira- es un homenaje al mundo rural y en él, claro, no falta la fabada, con su carne salada, sus pimentones, su laurel, sus especies, su ajo, su cebolla y su chorizo. Algo más de dos horas y media de cocción, alguna de reposo y he ahí el resultado, obra de los tres cocineros de siempre, Josefa, Pablo y Manuel.

Puro sabor en una abarrotada carpa. También, pura historia, a juzgar por el pregón de Ángel Mato Ferreiro. A sus 93 años, veterinario jubilado y vecino del Campo da Feira, agradeció a los presentes el haber acudido ayer para rememorar las ferias de antaño: «Hoxe non son igual que antes». La Feira da Trabe, contó, antes se llamaba Feira de Anllóns. Allí la mandó llevar Cesáreo Pondal, dijo, y allí fue cogiendo auge hasta que se vio preciso el traslado hasta A Trabe. Evocó Mato al ganadero Canosa, de Borneiro, y también a aquellos que llegaban de Carballo y otros puntos para comprar fabas que luego exportarían: «Toneladas». Mujeres con cestos de huevos en la cabeza, otras que llegaban con pescado desde los puertos... Hasta una espiritista en torno a la que se arremolinaban las «viúvas de vivos» para saber cómo andaban sus hombres por América. Hasta las cinco o seis duraban aquellos encuentros que concluían con los «paseos de mozos». Muchos matrimonios se tienen forjado en A Trabe. Otros no llegaron a ser. No obstante, como dijo Mato Ferreiro, todo tiene un principio y un fin. Las ferias esmoreceron, por cambio social y abandono del rural, pero persiste el recuerdo. Fue la suya una clase de historia, por la que el alcalde le dio gracias, como también agradeció al edil Pose Verdes, organizador del encuentro, y a todos quienes trabajaron estos días para que la fiesta fuese posible. Entre el público, representantes políticos de otros municipios, la diputada Loli Toja, o, también, el exministro César A. Molina. Un ejército verde de voluntarios, ediles incluidos, atendió a todos.

La fiesta sigue hoy con tapas por los bares de la localidad

Tras la jornada de ayer, hoy sigue la Feira das Fabas. De 12.30 a 15.00 pueden degustarse distintas preparaciones con fabas en Casa Eiroa, Bar Rosalía, A Eira, Abeiro, Madison, O Cruce, Royale Tym, A Ferradura y A Pesqueira. Ameniza desde las 12.00 Noventa da Coruña.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Fabas cargadas de sabor y de historia en Ponteceso