Cultura, aprendizaje y convivencia en el campo de trabajo «Alí, xaz»

Una veintena de jóvenes tomaron parte en esta iniciativa con base en O Couto (Ponteceso)

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p. b.
carballo / la voz

Rusia, Japón, Logroño, Gran Canaria o Francia son algunos de los lugares de procedencia de los 19 jóvenes que en los últimos días han compartido experiencias en O Couto, Ponteceso. El campo de trabajo internacional Alí, xaz es una de las iniciativas de la Fundación Pondal que, en una nueva edición, ha traído a voluntarios de España y de tres países extranjeros para realizar tareas de recuperación del patrimonio y otras actividades lúdicas.

Los casi veinte voluntarios están repartidos en tres casas de la Aldea de O Couto, donde comparten techo con los propios vecinos. «Isto facilita a súa relación e a súa integración», comenta Rafael Quintía, director del campo de trabajo por segundo año. Explica que este campamento tiene el objetivo de que los voluntarios «coñezan o valor do patrimonio paisaxístico e cultural da zona».

Durante esta pasada semana han realizado algún tramo de la Ruta dos Faros, visitado el Dolmen de Dombate, el Castro de Borneiro o, también, Santiago. Complementaron estas salidas con los trabajos en la organización de la Festa Galega de Malpica, la función de teatro de la escuela de verano Monte Branco o la limpieza de la desembocadura del río Anllóns.

La mayoría de los participantes destacan el carácter cultural del campamento y la oportunidad de conocer gente, pero sobre todo se quedan con todo lo que están aprendiendo sobre este rincón de Galicia. Además, se muestran encantados con la idea de convivir con los vecinos de O Couto en sus casas. «Cada día aprendemos una palabra en gallego, la de hoy es poalla», comenta Laura Congost, de Alicante: «Como aquí tenéis mil palabras para decir lluvia...», añade.

La iniciativa ha sido posible gracias a colaboración entre la Fundación Pondal y la Consellería de Política Social, a través de la dirección xeral de Xuventude.

«Todos los participantes tenemos muy buena relación»

Salomé Gindre es una de las cuatro voluntarias extranjeras que participan en esta nueva edición de Alí, xaz. «He estado en el País Vasco y en el sur de España, pero nunca en Galicia y es muy diferente, muy bonito», explica. «Todos tenemos muy buena relación», añade. No obstante, explica que tienen unas conexiones más fuertes con los compañeros que son extranjeros, ya que no habla mucho castellano.

«Conoces gente, otras culturas y visitas muchos lugares»

Para Fátima Alonso, llegada desde Vigo, este es el primer campo de trabajo al que asiste, pero asegura que repetiría la experiencia visto lo visto. «Lo recomiendo totalmente porque hacemos muchas actividades, conoces a gente nueva, otras culturas y visitamos muchos lugares», dice esta voluntaria de 19 años. Ella es, por otra parte, una de las pocas gallegas del campamento con base en O Couto.

«Nos integramos. Los vecinos de O Couto nos tratan muy bien»

«Es un campo de trabajo muy cultural», comenta Aihnoa Sánchez una de las voluntarias, llegada desde el Vitoria, en el País Vasco. Compara este campo de trabajo con otros en los que ha estado, en los hay menos actividad cultural. Además, destaca la hospitalidad de los pontecesáns con ellos: «Nos integramos mucho en el pueblo. Los vecinos siempre nos saludan, nos tratan muy bien».

Isabel Okrodzhanashvili, Bela, llegó a Ponteceso con su compañero Artur. Es la primera vez que visita España, aunque por esta pequeña parte que ha visto dice estar encantada con la experiencia. «Lo que hacemos aquí es recoger la basura y sobre todo, muchísimas excursiones y rutas por la zona», comenta sobre las actividades del campamento. «No escogimos este proyecto, el proyecto nos eligió a nosotros», afirma.

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