«El baile es como un ritual de saneamiento del alma»

Cree que la fiesta en una aldea es más intensa que con 10.000 personas: hoy, estará en O Couto


Carballo / la voz

Joan Garriga (La Garriga, Vallès Oriental, Barcelona, 1972) todavía recuerda su paso por O Couto hace unos años. «Un súper placer, nos lo pasamos muy bien. El público era muy cariñoso y terminamos a las tantas hablando con todo el mundo, con el campanero... Algo mágico», ríe. Hoy, Joan llegará a esta aldea pontecesana con Galàctic Mariatxis para tomar parte en la tercera noche de Encrucilladas: encuentros culturales y lúdicos en cruces de caminos. A las 22.00, gratuito. Garriga, que en su currículo tiene la pertenencia a bandas como Dusminguet y La Troba Kung-Fú, habla de esta cita y también de nuevos proyectos, como la posible grabación de un disco o la participación, nuevamente, en una obra de teatro.

-¿Qué ofrecerán esta vez?

-Una formación a trío: batería, bajo y acordeón. La mitad del repertorio es nuevo, canciones de estos últimos tiempos que he ido escribiendo y que no están editadas. Lo demás es lo que solemos defender desde hace unos diez años o así. La Troba, mi grupo anterior, está un poco dispersado, con otros proyectos, así que empezamos con este formato trío como manera más ágil de juntarnos y probar las canciones nuevas. Hemos ido tocando en escenarios de todo tipo y estamos muy cómodos. A veces menos es más.

-Escenarios de medio mundo. ¿Qué comparte en sus conciertos el público de una gran ciudad y el público de una pequeña aldea?

-Nos tomamos los conciertos y la música como un instrumento para hacer bailar a la gente. Es lo que intentamos provocar. El baile es como un ritual de saneamiento del alma. Ya no es solo un tema humano, sino animal: es algo que funciona en cualquier país y situación. Cantamos sobre todo en catalán, pero también introducimos otras lenguas, de forma que nadie lo sienta como inaccesible. Cuando viajas por el mundo, el instrumento más universal es el baile.

-Las orquestas de baile, las fiestas para recuperar y vivir la calle han marcado su devenir. También Galicia tiene gran apego a la verbena. ¿Qué salud le ve a estas celebraciones ahora?

-Me falta perspectiva. La infancia siempre se idealiza, pero yo recuerdo cuando era pequeño y en los 70 hubo una explosión de asociaciones vecinales. Con el fin de la dictadura parecía que se podía hacer todo en la calle, había ganas de construir, de romper con lo anterior. Verbenas y fiestas eran motivo de juntarse, de hacer reclamaciones, también festivas... de disfrutar la vida. Tengo la impresión de que, en Galicia, al ser una sociedad más rural, se ha conservado más. Llegados los 80, con la llegada de los socialistas al poder, aquí, esa fuerza popular y asociativa se perdió. Los ayuntamientos empezaron a invertir en infraestructuras, los pueblos crecieron, pero curiosamente esta fuerza de hacer cosas en la calle, de que la gente se juntara pensara lo que pensara y viniera de donde viniera, se fue perdiendo. Eso es para mí la fiesta, la verbena. Ahora hay cierta recuperación, es cierto: con todo lo que ha pasado aquí en Cataluña ha habido un movimento transversal y popular. Puedes estar de acuerdo o no, pero la gente ha salido a la calle. Es una manera de que el poder se sienta cerca de la gente, que la gente se sienta viva: es algo que las fiestas siempre han provocado. No sé si esto, por otra parte, será un pequeño espejismo, porque estamos más aislados que nunca con la tecnología. Y somos cada vez más. Al no haber dificultad en creerse que estás comunicado es cuando pierdes la curiosidad, el contacto. Por eso las fiestas en pueblos pequeños y aldeas son más intensas que cuando te encuentras con 10.000 personas en Barcelona. Galicia, en ese sentido, siempre ha sido para mí muy mágica. Siempre pasan cosas. No sé si es porque sois del finisterre, o por los celtas, las meigas o qué pasa... Tienes la sensación de aprender.

-¿Están de gira por aquí?

-Tocamos en el festival Revenidas, en Vilaxoán, justo al día siguiente [mañana]. Después ya nos volveremos. Otras veces sí hemos hecho alguna pequeña gira, y tenemos amigos... Ojalá viniésemos más.

-¿Qué género está en la base de lo que ofrece este trío musical?

-Batería, bajo y acordeón diatónico marcan ya un sonido. Son ritmos bailables, inspirados en músicas como polcas mexicanas, rumbas, el cajun, cumbia, vallenato... En base a esto componemos canciones propias. Hay bastante inspiración de música latinoamericana, por la forma de tocar el acordeón. También de las músicas gitanas y mediterráneas, por donde vivimos y lo que escuchamos. A todo esto le llamamos nosotros rúmbia vallesana.

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