El alcalde que no quería cobrar


Y vuelta la vaca al prado! Seguro que algunos lectores pensarán que tengo algún interés en que los alcaldes cobren, pero reconozco que no me fio de los amateurs. La gestión municipal no es un hobby como el macramé o el punto de cruz, aunque muchos tengan que hacer encaje de bolillos para que les salgan las cuentas.

Parece haberse puesto de moda el papel de salvaconcellos, de políticos sacrificados que lo único que quieren es el bien de sus vecinos y están dispuestos para ello a renunciar a su tiempo libre, a hacer dos trabajos por el precio de uno e incluso quemarse en una pira si fuera necesario para purificarse en el sagrado fuego de la honestidad y el ahorro.

Es raro que los gallegos, tan desconfiados, compren estos conceptos. Es posible que sean ciertos, pero siempre es mejor saber lo que cuestan las cosas, mirar la carta y el menú y no encontrarse con una sorpresa tras los postres.

El alcalde de Ponteceso, Lois Carballido, debía ya estar cobrando un sueldo. Ya lo tenía calculado dos días antes de la comisión informativa especial de cuentas y cuando llegó a la reunión retiró el asunto del orden del día.

«O alcalde ten a potestade de poñer os temas e de retiralos e foi o que fixen», dijo como toda respuesta. Pondría un emoticono fingiendo sorpresa si me lo permitieran, pero vivimos de las palabras, aunque en ocasiones nos quedemos sin ellas. Ya sabía el regidor que había disposición presupuestaria para llegar a los 40.000 euros anuales. Desde julio es el Estado el que paga al edil José Manuel Pose Verdes, por lo que el Concello se ahorra su salario, aunque hasta el momento ha sido dedicado a la realización de obras.

Tan inmersos están en salir de la deuda que el regidor no puede dejar de ser profesor en Cabana para dedicar todos sus esfuerzos a sacar a Ponteceso del pozo de la ruina en el que, según dice, está inmerso.

¿Habrá algo más? Nadie parece saber nada, la oposición tampoco se pronuncia. Parece más interesada en seguir mallando en Pose Verdes y el caso de Río Anllóns, que en saber por qué García Carballido tiene que seguir en el colegio cuando ya tenía claro que iba a dejarlo.

También Abraham Gerpe donó su sueldo para salvación de los vecinos de Coristanco y, por lo que se ve, su buena acción le valió encontrar un trabajo porque cuando era concejal de Obras con Amancio Lavandeira no lo tenía y ahora sí. Además, le ha permitido durante un mes ser un alcalde sin gobierno local, al mismo tiempo que ejercía su profesión.

Dicen que somos las mujeres un ejemplo de multitarea y sacrificio. Están muy equivocados. Los verdaderos héroes son los alcaldes que no quieren cobrar.

Por Cristina Viu CIUDADANA

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