La excelencia este año es femenina

La Lomce añadió estrés al bachillerato, pero los resultados han sido muy buenos


carballo / la voz

La excelencia en los estudios no universitarios suelen ser mayoritariamente femenina y este año no ha sido una excepción. Los mejores expedientes de los institutos de la Costa da Morte son los de María, Lucía, Irene o Erika. Es cierto que no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Son estudiantes que han terminado su formación no universitaria con matrícula de honor, con más de un 9 de media, y que también han rozado la perfección en la primera EBAU.

Las mejores calificaciones en el instituto son las de María Añón Mallo, que tiene medias de 10 en primero y segundo, en el Alfredo Brañas y que en la general de la EBAU logró un 8,6. Quiere hacer Historia del Arte en Santiago y después, restauración. Para sacar un bachillerato de Humanidades tan brillante ha tenido que ponerse las pilas y hacer un «trabajo constante».

Erika Calvo es de una aldea de Cospindo, estudió en el Eduardo Pondal de Ponteceso y desde hoy mismo es mayor de edad. Entre la EBAU y el bachillerato ha sumado 13,75 de los 14 puntos posibles, por lo que se ha quedado a 25 décimas de la perfección.

De la parroquia carballesa de Cances es Lucía Juncal, que estudió en el Parga Pondal y quiere ser médico, a pesar de que su asignatura favorita son las matemáticas. Eso y la nueva forma de puntuar ha hecho que su nota final se haya quedado en un 12,89, suficiente para cursar la carrera de sus sueños, pero por debajo de sus expectativas. Química, que le cuesta más, tenía más peso que sus amadas mates. Reconoce que siempre fue estudiosa y que ha tenido que recurrir a Internet para lo que «non entendía na clase». Entre sus compañeros, según dice, esta práctica era de lo más común. A pesar de eso valora mucho el esfuerzo de los profesores.

Para todas estas alumnas ha sido complicado enfrentarse a un curso con muchas novedades por la implantación de la Lomce, y con menos horas de clase que los anteriores, ya que se terminó en mayo, y dirigido a aprobar el acceso a la universidad.

A la que se le atragantó algo la prueba fue a Irene García, que tiene 18 años y practica la capoeira. Estudió en el Monte Neme, donde acabó con una nota de 9,67, pero se puso tan nerviosa en la EBAU que tuvo que conformarse con un 8,65 en el general. También es de Humanidades y no sabe si hará Traducción e Interpretación o Diseño Gráfico, porque le gustan ambas cosas.

Tampoco lo tiene claro del todo María Villar Piñeiro, del Fernando Blanco. Esta joven de Corcubión no tiene claro si hacer solo Derecho o el doble grado con Relaciones Laborales. Hizo un bachillerato con Economía y Latín, una asignatura que sin duda le servirá para sus estudios posteriores. Tampoco encontró difícil la selectividad, que ella hizo en el Agra de Raíces de Cee, donde una alumna logró en la prueba general de la EBAU un 9,456 sobre 10. También en A Laracha, en Baio y en Vimianzo hubo estudiantes con matrícula.

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