«Si, a olería ten futuro»

Además de oleiro, es profesor de pintura en Ponteceso y Corme, entre otras localidades


carballo / la voz

Antes que oleiro y artesano, Eloi Mancebo fue y es diseñador gráfico. Estudió en la Escuela de Arte y Diseño Pablo Picasso de A Coruña y, tal y como cuenta, siempre dio clase, desde los 25 años, más o menos. Es del 75, vecino de Buño, y tiene 41. Así, enseñó en el Concello de Malpica, con Héctor Pose. También en la Casa da Xuventude de Carballo, casi 10 años; y en la asociación Xolda, donde sigue, al igual que con las Amas de Casa de Tella y en la Escuela de Pintura de Ponteceso y Corme, donde tiene este curso -lleva unos tres- nada menos que 93 alumnos, entre adultos y niños. Hay lista de espera. Lo de la olería vino después, sobre el 2005, y le vino de familia (padres, tíos...). Desde la tienda y el taller Feituras se han especializado en una simbiosis entre lo tradicional y lo actual, con la creatividad y la innovación por bandera (impresión en 3D, impresión láser...), dando el salto a la presencia y venta online.

«Se non te diferenzas, estás fastidiado», valora Eloi. Aunque cree que en el sector «somos queixóns», opina que la olería tiene futuro, por más que coincide con muchos otros artesanos en que bajó el público en tienda, sobre todo a raíz de la apertura de la carretera que evita Buño. Fía una mayor afluencia a una mejor señalización -tipo la de Carballo como villa termal- y cree que, ahora sí, podrá estar instalada para la próxima Mostra. Eloi conoce bien las reivindicaciones de los oleiros, porque además de diseñador y de oleiro mismo, es el secretario de la asociación del gremio. Lo fue ya con Antonio Pereira, O Rulo, y sigue con Carmen Isabel Labrador, actual presidenta.

Mancebo, como profesor de pintura de la Escola del Concello de Ponteceso, fue uno de los responsables del certamen infantil Álvarez de Sotomayor de las Festiletras de O Couto, este año con el apoyo de artistas de Crea Formas a los que, en su mayoría, ya conocía. Le gustó la experiencia y menciona, además, el panel que hacen pequeños y creadores para Monte Branco: «O carácter competitivo lévano dentro, e como era unha subasta pública...», evoca sobre los trabajos que acometieron los niños en aquella jornada. Con lo recaudado por las obras allí creadas se compró la pintura y, hoy, quedará instalada la pieza en Ponteceso.

Salvo los martes, Eloi da clase todos los días y procura adaptarse. Desde nociones básicas de pintura hasta dibujo y dibujo técnico, perspectivas...: «Hoxe nos coles dan moi pouquiño». Hay alumnos a los que él le dio clase con 10 años y que ahora cursan Bellas Artes en Salamanca: «Fante maior»», ríe. Está contento, porque en el taller también tienen trabajo: «O noso público obxectivo é xente moza, moderna». Se han especializado en este sector y hacen además «moito trofeo»: para el autocrós de Carballo, para la carrera De dous en dous, para los concursos de cuentos de La Voz... «A xente agora volve vir buscar exclusividade, unha peza única», explica, refiriéndose a que también hacen detalles para bodas, donde han encontrado un nichode mercado: «Se cadra non son tan grandes coma antes, pero o detalle é máis caro».

Van mudando los tiempos. Cree que, en general, la olería siempre dio para comer, y que tuvo épocas muy buenas. No ocurre ahora, claro, pero sí parece que se nota un cambio en los encargos, parece que la gente «vai volvendo ter cartos». En otro tiempo se vivía en mayor medida del turismo; hoy, de otros clientes. Los mejores suyos están en la zona de Lugo. A pesar de que la olería ya lo ocupa, y mucho, nunca quiso dejar las clases, aunque eso le obligue a levantarse a veces a las seis de la mañana para cocer. Tiene una hija de 10 años que dibuja «moi ben». Habrá que ver si sale oleira.

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