Ponteceso redescubre sus petroglifos

PONTECESO

El alcalde y el edil de Cultura realizaron una inspección con los miembros de A Rula.
El alcalde y el edil de Cultura realizaron una inspección con los miembros de A Rula. a. l.

Los grabados de Corme, hasta ahora abandonados, podrían ser puestos en valor

04 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ponteceso tiene en el promontorio de Corme uno de los más atractivos museos de arte rupestre de Galicia. Muchos de los petroglifos fueron descubiertos en 1997, con ocasión de los estudios de impacto ambiental previos a la instalación de un parque eólico. Sin embargo, una parte de estos tesoros de las primeras manifestaciones artísticas de la Costa da Morte estaban cubiertos de maleza, sin señalizar y, en general, olvidados. El pasado sábado, miembros del colectivo A Rula, una entidad dedicada a analizar, estudiar y divulgar este patrimonio, el alcalde y presidente de la Fundación Eduardo Pondal, Lois García Carballido, y el edil de Cultura, Carlos Penedo, examinaron algunos de los ejemplares con el fin de elaborar un programa para la puesta en valor y protección de este recurso cultural y turístico prehistórico. Sirvió de guía Suso Lista, previa limpieza de los accesos por parte de operarios municipales.

El grupo visitó en primer lugar el Outeiro da Fieiteira, donde hay un conjunto de 15 lajas horizontales que destacan por su tamaño, variedad de figuras y por la gran cantidad de grabados. Los diseños son muy pocos habituales en el arte rupestre gallego: «Escaleiriformes, ferraduras, círculos simples, vermiformes, reticulados..». También se desplazaron hasta A Regadiña, ya cerca de Corme. En esta plancha hay 19 figuras, casi todas cruces inscritas en círculos y cuadrados.

Sin embargo, el verdadero santuario está en el Petón da Campaíña, uno de las muestras más singulares del arte rupestre gallego. Allí hay (describen en A Rula) «coviñas e cazoletas de distintos tamaños, sucos de liñas entrecruzadas e ondulantes, ferraduras, óvalos, círculos sinxelos, rebaixes e unha curiosa figura humana en falso relevo duns 25 centímetros de alto».