De Guadalajara a Corme por medio mundo

El artista Rufino de Mingo ha sido invitado por la Fundación Torre-Pujales


Carballo / La Voz

Estados Unidos, Japón buena parte de Hispanoamérica y, durante los últimos cinco años, París. El periplo vital y artístico de Rufino de Mingo, nacido en Escariche (Guadalajara, 1953), lo ha llevado a cambiar de residencia con frecuencia en busca de fuentes de inspiración y de proyectos y estímulos novedosos. Desde hace unos diez días, la Costa da Morte se ha sumado a su mapamundi particular al haberse incorporado a la ya larga nómina de artistas que han sido invitados por la Fundación Torre-Pujales a ocupar la vivienda que la entidad posee en Corme y desde allí dar rienda suelta a su creatividad.

«El ambiente portuario me inspira mucho y las vistas desde la casa de la Fundación también son muy interesantes», explica el artista, autor de la carpeta de grabados Homenaje a Jean Genet, poeta francés que también hizo de esos lugares una importante fuente de inspiración para sus obras. De Mingo reconoce haberse quedado sorprendido por la arquitectura del museo que la entidad tiene en Corme -el Museo de Arte Contemporáneo Costa da Morte- y por la calidad de las piezas que en él se pueden contemplar.

Esta es la primera vez que visita la Costa da Morte, pero ya tenía referencias directas de la comarca a través de algunos colegas artistas que durante la catástrofe del Prestige acudieron a ayudar a retirar el chapapote.

Cuenta que este fin de verano lluvioso que se ha topado constituye todo un alivio frente a los calores del clima mesetario -«cuando piensas en Galicia ya te imaginas que puede ser así, pero estoy teniendo un clima muy agradable porque no hace frío»- y apunta que espera poder quedarse varias semanas más para dar forma a los bocetos que ya ha comenzado a desarrollar.

Autor de pinturas, dibujos, murales, collages, grabados y serigrafías, De Mingo se ha topado en Bergantiños con otra de sus pasiones, la cerámica, y no ha dejado pasar la oportunidad que supone residir por unos días a muy pocos kilómetros de Buño para conocer de cerca y de mano de los propios artesanos locales una olería de cuya existencia ya tenía noticia puesto que años atrás: «Un amigo que había estado en Galicia vino a verme a mi casa me trajo una pieza». El taller de Mindiringuín ha sido su puerta de entrada ahora al mundo de la olería.

Por eso, entre sus trabajos en marcha en estos momentos se encuentran tanto pinturas como esculturas en las que Corme y Buño se reparten el protagonismo.

Sus obras han sido difundidas a través de un centenar de exposiciones y sus murales decoran ciudades de ambos lados del Atlántico y del Pacífico. Pronto estarán presentes también en el museo de Corme, que sigue alimentando su colección con esta provechosa iniciativa de la que en fechas recientes (el mes pasado) se benefició también otro reconocido artista como el escultor y dibujante catalán Óscar Estruga.

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