El mar se calmará para Zoe, la niña llena de vida

Xosé Ameixeiras
X. Ameixeiras CARBALLO / LA VOZ

MUXÍA

Zoe Iglesias Pose, en una imagen de archivo
Zoe Iglesias Pose, en una imagen de archivo ESCUELA DE SURF TIPITI

Los surfistas homenajearán en Nemiña (Muxía) a la pequeña de la eterna sonrisa «que veu traer amor incondicional»

30 jul 2026 . Actualizado a las 18:06 h.

No quieren lágrimas, porque Zoe era una niña de once años que siempre estaba alegre, feliz . Su sonrisa era eterna: «Tróuxonos o amor incondicional para que recordemos que iso é o que somos fóra da materia». Lo dice su madre. Zoe Iglesias Pose, de once años, se fue el sábado de forma inesperada a causa de un accidente doméstico y ahora sus amigos surfistas de Nemiña, en Muxía, donde pasaba el verano, le quieren hacer un homenaje el sábado, a las cinco de la tarde.

Han elegido esta hora porque esperan que haya marea alta y el mar esté calmado para que todos puedan recordar la sonrisa y los gestos de Zoe y poder despedirse de ella. «Lo haremos como lo hacemos los surfistas», cuenta Patricia Castelló Guallart, de la escuela a la que la niña acudió los dos últimos veranos. «Nos pondremos todos en círculo y lanzaremos flores. Queremos que venga toda la gente que pueda», explica la monitoria, que comenta que la pequeña, que en invierno vivía en Pontevedra, iba por el estío a la parroquia muxiana. «Era muy madura para su edad —indica Patricia— y todo lo hacía bien».

Amante de los animales, «entendía o mundo e toda a creación como un todos en un», relata su madre. «Se entendía con todo el mundo. Hacía siempre sonreír a todos y todos la querían», describe Castelló Guallart, quien además señala que «era muy divertida, alegre y se hacía notar, para bien».

Zoe, una niña sin límites, muy aplicada, como si fuese perfecta, de bondad infinita, hacía taekuondo, piscina, tocaba el piano, iba a dibujo y a inglés. «Era supervital, un amor, chea de enerxía. Alma que tocaba, alma que facía feliz. Unha estreliña que brilla para todos nós», dice, Dorita Pose, y el padre de la pequeña, Jacobo Iglesias, asiente.