Thierry Saloum: «Salí de Muxía hasta Pena Trevinca para esquiar con esquís de rueda nórdica»

caterina devesa CARBALLO / LA VOZ

MUXÍA

Es la última hazaña de un deportista que ya recorrió nueve veces el Camino. Estas han sido sus últimas experiencias

04 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tiene su campamento base, como él dice, en Muxía. Allí lleva hospedado desde más de dos meses en el mismo apartamento que reserva desde hace cuatro años. «Como Los Alpes, en donde trabajo como entrenador de esquí, está cerrado por el covid, decidí venir», explica Thierry Saloum (Évian, Francia, 1960), que le tiene mucho cariño a la Costa da Morte. «Soy ya medio gallego», bromea el atleta, que ha recorrido profesionalmente más de 60 países.

La última hazaña del francés, que hace unos años completó su particular vuelta al mundo en autostop, de Vladivostok a Fisterra en 29 días y 124 vehículos, ha sido subir a Pena Trevinca. «No lo tenía planeado. Fui a hacer una ruta hasta O Cebreiro y acabé subiendo a Mustallar, en Os Ancares, y vi nieve. Después, hablando con la gente, me dijeron que fuese a Trevinca, que había mucha más nieve». El deportista no se lo pensó dos veces: «Salí de Muxía hasta Pena Trevinca para esquiar con esquís de rueda nórdica. De Muxía fui a Santiago y alquilé un coche. Llamé a mi asesoría para conocer bien las limitaciones por el covid y no infringir ninguna norma. Me desplacé entonces y le pedí permiso a un señor que tiene una empresa de pizarras en La Baña para estacionar. Desde ahí caminé hasta Pena Trevinca, tardé como una hora», indica.

Una vez en el macizo, ascendió hasta la cima, la más alta de Galicia. «Un tramo lo tuve que escalar, porque es muy inclinada la montaña. Tardé en ascender unos cuarenta minutos y en bajar solo diez. La nieve estaba perfecta porque eran las 14.00 horas. Por la mañana está todavía congelada y muy dura», señala el esquiador, que confiesa que cumplió así su sueño de esquiar en Galicia. «No me lo esperaba y fue maravilloso, me encantó. El macizo tiene tres caras y la norte, Pena Surbia, es la más alta con casi 2.220 metros de alto. Es una pasada de sitio», señala. Tras esa subida, el francés regresó a Muxía. «Salí a las 7.00 horas para alquilar el coche, a las 15.00 estaba en la cima y a las 22.00 de vuelta en Muxía», detalla.

De la cima de la montaña más alta de Galicia a recorrer de nuevo el Camiño dos Faros

Lejos de descansar tras su nueva hazaña, Thierry Saloum decidió recorrer de nuevo el Camiño dos Faros durante el pasado fin de semana. «Ya lo hice dos veces, pero me gusta mucho. Siempre me quedo en la Costa da Morte para entrenar, aquí hay muchas opciones», indica el deportista, que no solo esquía o escala, ya que también practica vela y acude habitualmente a los trail de la zona, como el de Camariñas o el dos Foucellas en Baio.

Por si eso fuera poco, ha hecho nueve veces el Camino de Santiago. «La primera fue en el 2013. En total, hice cinco veces el francés, dos el del norte, otros dos el portugués y otros dos el primitivo. La última vez lo hice tras quince días de periplo desde Saint Jean Pied de Port hasta Compostela, desde donde continué después hasta Muxía. Lo hice por el camino que recorren los ciclistas, en parte, sobre los esquís de rueda nórdica. En total fueron 820 kilómetros». Esa gesta le valió su inclusión en el libro Guinness de los Récord.

Ese deporte es el que «más calorías quema, incluso más que el ciclismo», aclara el atleta, que formó parte de la selección nacional de esquí en su país hace más de treinta años. Además, compitió en campeonatos del mundo y en las Olimpiadas de Invierno de 1992 en Albertville. También fue preparador de militares y policías chilenos en el rescate de alta montaña, además de instructor del equipo nacional francés de esquí alpino.

Desde el inicio de la pandemia, Saloum encontró refugio en Galicia. «El año pasado lo pasé casi entero aquí. Me coincidió todo el confinamiento en Muxía. Después, en junio volví a Francia en bici por la ruta del Camino francés», señala. Posteriormente, regresó a Muxía del mismo modo. «Desde que vengo, hace cuatro o cinco años, siempre regresó así. Una vez llegué en barco de vela desde la Bretaña francesa, porque también practico ese deporte», explica.