Queren calarnos no regreso ao cole


Temos voz

Hai familias galegas que apenas teñen voz porque algunhas das asociacións que en teoría as representan (coma a Confederación de ANPAS Galegas) na realidade non son tan inclusivas como deberían e só defenden a postura dalgúns socios, en concreto, dos que pensan coma a súa directiva. Hai familias galegas que queren que os colexios sexan seguros, pero entenden que, no contexto dunha pandemia, a seguridade total, as medidas milagrosas non existen. Hai familias galegas que se interesan pola opinión dos expertos sobre a volta ao cole; véxase a publicación https://www.luciamipediatra.com/2020/08/la-vuelta-al-cole-y-covid19/. Hai familias galegas que leron o protocolo para o novo curso escolar e consideran que é mellorable, pero non desbotable na súa totalidade. Hai familias galegas que opinan que non se debe poñer o carro antes dos bois, polo que non ten sentido adoptar unha actitude negativa sobre un curso escolar que aínda non se concretou en cada centro. Hai familias galegas que confían no criterio do equipo directivo e profesorado do seu centro, e en que van esforzarse por lograr unha aplicación o máis axeitada posible do protocolo, comentando coa Consellería de Educación as dificultades que atopen no camiño. Hai familias galegas que teñen suxestións para mellorar o protocolo, nun centro concreto ou en xeral, pero carecen dun medio para comunicalas, precisamente pola devandita falta de representación (as asociacións de familias non lles pediron a súa opinión antes de manifestarse respecto ao protocolo). Por exemplo, a realización masiva e periódica de test rápidos ao alumnado e persoal dos centros educativos, para detectar posibles gromos emerxentes, cuxa eficacia corroborou a OMS tempo atrás. Hai familias galegas que botan en falta por parte das asociacións de familias un traballo de concienciación dos socios sobre a importancia de minimizar a vida social do alumnado fóra do colexio unha vez iniciado o curso, respecto á tendencia observada no verán, para reducir o risco de propagación do virus. Hai familias galegas que lamentan que haxa quen recorre á terxiversación, as verdades a medias ou o alarmismo para defender o seu punto de vista. Hai familias galegas que avogan pola construción en vez da destrución: non digamos só o que nos parece mal, senón como habería que cambialo. Hai familias galegas que son moderadas, pero non por iso conformistas. Estas familias existen, aínda que moitos dos que enchen a boca falando das «familias galegas» lles neguen a voz. Cristina Cojoto.

  Veraneando en Muxía 

Llevo unos días por la zona de Muxía, disfrutando de ella, pero me llama la atención el mal estado de algunas carreteras, con muchos baches, y muy estrechas. También me sorprenden algunas playas. Son excelentes, como la de Nemiña, con amplios espacios, belleza natural, escuelas de surf y baño familiar, pero ahora con muchas algas amontonadas que se pudren al sol sin que nadie las retire como en otros arenales. Ocurre en la del nuevo parador de turismo, que queda en unas condiciones higiénicas muy poco atractivas para las personas que quieren disfrutar del entorno. Ademas, según algunos comentarios, este abandono es debido a intereses personales o políticos, lo que aún es peor. Sería bueno, para el bien del turismo y de los ciudadanos de la zona que se resuelvan pronto estos problemas. Agustín P. F. Muxía.

 La diferencia que existe entre saber leer y leer bien

Como saben, PISA ha publicado los datos sobre el nivel de compresión lectora de los alumnos españoles, datos que arrojaban los peores índices de los últimos 14 años, especialmente en cinco comunidades autónomas. En cualquier caso, los ratios de otras autonomías muestran que nuestros alumnos no tienen una buena comprensión lectora. No es una cosa de ahora. Los españoles leen pero suelen abandonar la lectura en torno a los nueve años por problema de vocabulario. Solo suelen cruzar la frontera entre saber leer y leer bien los que llegan de casa aprendidos. Y eso mantiene y acrecienta la actual brecha social. Domingo Martínez. Baños de Valdearados

  Al personal de la 10ª planta del Chuac

Durante los meses del confinamiento, toda España os rindió homenaje día tras día a las ocho en punto de la tarde. Me resultó emocionante esa reacción tan espontánea de la gente, así como vuestra respuesta de profundo agradecimiento. Bien es cierto que en aquel momento, mi percepción de los sanitarios no era precisamente positiva. Mi abuelo había estado ingresado mes y medio en el Chuac hacía años y los encontronazos con enfermeras, celadores, auxiliares… eran frecuentes; era tal la falta de empatía, que me resultaba incompresible. Cuando a mi padre, Indalecio, de la 1082, le detectaron un tumor en el intestino, lo que desencadenó en una necesaria intervención quirúrgica, sentí pavor. Temí que se repitiera la experiencia con mi abuelo. No fue así. El personal de la décima planta, Cirugía general A, cuenta con una excelente calidad humana. No sería capaz de recordar los rostros de todos los sanitarios que entrasteis en la habitación a lo largo de nuestra estancia, menos aún, con esta nueva normalidad que nos obliga a cubrir parte de nuestras facciones, pero lo que nunca olvidaré es el cariño y humanidad con la que nos tratasteis a todos. La importancia de un simple gesto en un momento tan delicado es tal, que nos devuelve o nos quita la vida en cuestión de segundos. Vuestra humanidad os hace grandes. PD: Julia, nunca dejes de invadir las estancias con tus canciones, es un aliento de esperanza en tiempos difíciles. Sandra López. A Coruña.

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