La ruptura del gobierno de Muxía queda escenificada en un polémico y tenso pleno

Al alcalde, Iago Toba, lo apoyan dos ediles, y a Mónica Vilela, tres compañeros


Carballo / La Voz

Las aguas ya venían revueltas en el gobierno socialista de Muxía, que goza de una cómoda mayoría absoluta. Pero ayer quedó escenificada la ruptura con dos bandos muy diferenciados: los que apoyan al alcalde, Iago Toba, y los que se posicionan a favor de Mónica Vilela. Y ayer quedó claro que el regidor deberá tirar de mano izquierda si no quiere perder el bastón de mando ante los nubarrones de una posible moción de censura. Preguntada sobre esta posibilidad, Sandra Vilela, portavoz del PP, respondió después del polémico pleno: «A día de hoxe non hai nada de moción de censura nin houbo, nin hai, xuntanzas nese sentido con ninguén». El representante del BNG, Carlos Fernández Concheiro, fue más allá: «Hai rumores por Muxía de que me ían ofrecer a alcaldía. Eu xa digo de antemán que non aceptaría».

Y es que la de ayer fue una sesión tensa. Hubo, sobre todo, dos puntos del orden del día que destacaron sobre el resto. El primero, la aprobación de la retirada del sueldo y, por tanto, de la dedicación exclusiva de Mónica Vilela tras retirarle el mandatario el cargo de edila de Cultura e Educación y la primera tenencia de alcaldía. Sin embargo, la apuesta del mandatario le salió rana. Los tres ediles del PP y cuatro del PSOE (Irma García, Manuel Caramés, Mónica Vilela y Tania Romero) votaron en contra, frente a tres concejales del PSOE que apoyaron la medida. El representante del BNG se abstuvo y, por tanto, Mónica Vilela mantendrá su asignación de 22.000 euros brutos anuales sin tener cartera alguna como responsabilidad.

Sandra Vilela, portavoz de los populares, argumentó el voto contrario de su grupo a la medida del ejecutivo: «Entendemos que Mónica Vilela estaba a facer un gran traballo e parece lamentable que por unha cuestión persoal do alcalde se lle retire uns cargos e un soldo a unha concelleira que está a traballar moi ben polos veciños e veciñas de Muxía». Por su parte, Carlos Fernández Concheiro señaló. «Empecei a miña intervención neste punto citando a Castelao: ‘Soñaba co noso país ceibe de plantas cativas e cobizas ruíns'». Y argumentó: «O BNG non entra en liortas políticas que non levan a nada». 

Segundo punto en contra

Pero si a Iago Toba no le gustaba el caldo ayer se tomó dos tazas. Casi a renglón seguido, el ejecutivo local propuso al pleno rechazar la alegación del PP al presupuesto, al entender los populares que ciertas partidas de ingresos impositivos estaban infladas. El alcalde argumentó que hay un informe de intervención que avala las cuentas públicas aprobadas recientemente -con una relación de ingresos-gastos de 3,8 millones de euros- y rechaza la alegación del PP. Pero los tres votos de los populares y cuatro del PSOE (Irma García, Manuel Caramés, Mónica Vilela y Tania Romero, por cierto, estos últimos votaron a favor del presupuesto), sirvieron para tumbar la propuesta del alcalde. Entonces la interventora solicitó tomar la palabra. Dijo que al haber sido rechazado su informe tenían que ser los ediles populares los que dijeran en qué partidas había que reducir el gasto, para reequilibrar las cuentas en uno 50.000 euros. Sandra Vilela pensó que esas modificaciones se podrían presentar más adelante, una versión que la funcionaria rechazó, amparándose en la Lei de Facendas Locais. El PP indicó en qué partidas había que efectuar la minoración: suministros de combustible, suministro de medicamentos, proyectos técnicos y reparaciones y pavimentaciones viarias, según dijo Vilela.

Donde sí hubo unanimidad plenaria fue para instar al Gobierno a que anule el borrador del decreto que hace referencia a las concesiones a empresas y actividades económicas en suelo de dominio público de la Demarcación de Costas del Estado.

El alcalde de Muxía, Iago Toba, dijo: «Quero pedirlle desculpas en nome do Concello a todas e todos os veciños e veciñas deste pobo». El regidor calificó el pleno de «vergoñento» por «tentar botar abaixo uns orzamentos aprobados hai máis dun mes con maioría neste mesmo pleno. Pero non só iso, sen base teórica, obxectiva e incluso legal», afirmó. Y añadió: «Quero que Muxía se entere do grave da situación: paralizáronse uns orzamentos, a folla de ruta das accións dunha Administración pública, por puro berrinche político. Eles e elas saberán por qué».

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