Los primeros huéspedes quedaron sorprendidos por la belleza del entorno del parador de Muxía

Xosé Ameixeiras Lavandeira
X. Ameixeiras CARBALLO / LA VOZ

MUXÍA

BASILIO BELLO

«Es esto lo que buscábamos», afirmó María Pena, la primera mujer alojada en el establecimiento que esta mañana abrió las puertas por primera vez

25 jun 2020 . Actualizado a las 15:35 h.

Fueron recibidos con si les diesen el abrazo de la historia. Los primeros clientes del Parador Costa da Morte quedaron sorprendidos por el despliegue. No es para menos, el establecimiento abrió las puertas después de 17 años. Pablo Ocampo y su pareja María Pena son los primeros huéspedes del complejo construido sobre la playa de Lourido y que tantos quebraderos de cabeza dio para que al fin se hiciese realidad. El director del parador de Muxia, el fisterrán Julio Castro Marcote, agasajó a los primeros clientes con un detalle y una carta náutica, como lo hizo también con el primer empleado, el jefe de mantenimiento, que entró a trabajar el pasado 1 de diciembre.

No se lo esperaban, por eso Pablo Ocampo y María Pena quedaron gratamente «sorprendidos» al ser especialmente recibidos por ser los primeros en hacer uso de las instalaciones del hotel, sobre el que se deshicieron en elogios. «Está en una zona de una belleza natural impresionante», afirmó Ocampo, al tiempo que comentó que a él y a su pareja les gustan los espacios naturales como el de Lourido, "la calma y escapar del bullicio». María Pena dijo que el parador está en un «sitio hermoso», en un contorno de gran belleza, donde se combina el «verde con los acantilados y la calma». «Está muy adaptado al contorno», ratificó Pablo. «Ha respetado mucho la zona», incidió ella, que también ha comprobado que la construcción «no es un mastodonte». Así que han acertado de pleno en su decisión. «Esto es lo que buscamos», aseguró María.

El mar está presente en todas y cada una de las estancias del parador, como destacó el director, Julio Marcote. Desde el complejo se escuchan las olas rompiendo contra las piedras o apagándose sobre la arena, mientas el cabo Vilán vigila el Atlántico al otro lado de la ría. Marcote destaca una y otra vez el prodigio arquitectócnico del diseñador, Alfonso Penela, y la integración conseguida con el terreno. En este primer día, después del San Xoán, invita a los usuarios del parador a disfrutar del nacimiento del Sol, que entrará por la mañana en las habitaciones y de los ocasos, desde la punta de A Barca o sobre la punta de A Buitra. En cualquier caso, está sorprendido por el impacto positivo que está teniendo la apertura de este parador, situado en el fin del Camino.