Un retablo que forma parte de la identidad de todo un pueblo

XosÉ antón castro fernández

MUXÍA

FOTO LOLAS

¿Se merece la Virxe da Barca una copia?, se pregunta el catedrático en Historia del Arte Antón Castro

31 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El incendio del Santuario de la Virxen da Barca, símbolo mariano da Costa da Morte, con la consiguiente desaparición de su emblemático y prestigioso retablo barroco del primer tercio del XVIII, la mañana del 25 de diciembre de 2013, supuso un ataque frontal al punto de flotación de una de las identidades más reconocibles del pueblo de Muxía: el de la imagen gráfica del relato histórico y fabulado de la leyenda de la aparición de aquella Virgen en una barca de piedra al Santiago predicador, perdido en los acantilados, verdadera memoria proustiana desde la infancia de cualquier muxián.

Con el retablo se iban casi tres siglos de historia y la esperanza mítica de un recuerdo permanente que unía a practicantes católicos, peregrinos, incrédulos, devotos y agnósticos en el deseo perceptivo de un símbolo que fundía su belleza churrigueresca con la narración de santos y apóstoles, arropando la Leyenda que conducía a la centralidad del Camarín de la Virgen, presidida por la imagen gótica del XIV, que milagrosamente se salvó de la quema al haber sido sustituida por una réplica.