La declaración de impacto ambiental del parador muxián llega al límite

Fue necesario un cambio por el sistema de depuración: las agua residuales ya no irán a Muxía, sino que se infiltran en el suelo


carballo / la voz

Queda poco más de un mes para que se inaugure el parador de Muxía, y estas últimas semanas están siendo frenéticas en todos los sentidos. Sobre todo, de contrataciones de servicios y equipamiento, con multitud de contratos en marcha, algunos ya adjudicados, otros aún pendientes. Pero no solo de eso. Ayer, el Diario Oficial de Galicia publicaba la modificación de la declaración de impacto ambiental del proyecto sectorial del parador, un trámite esencial (entre otros) para que pueda abrir sus puertas. Y las puede abrir porque, como se señala en la resolución, «é ambientalmente viable», cumpliendo diversas condiciones técnicas que se señalan.

Así que no habrá problemas de última para que se pueda poner en marcha el mejor hotel de la Costa da Morte y uno de los mejores de Galicia, pocos días antes de la Semana Santa. En realidad, esa declaración de impacto ambiental, preceptiva, inapelable, en la que están implicados numerosos organismos de la Xunta y del Estado, ya estaba conseguida en el 2007, tras dos años de trabajos, pero ha sido necesario cambiarla porque la depuración de aguas residuales ha cambiado sustancialmente: ya no se va a canalizar todo hasta la depuradora situada en la capital municipal, sino que se depura a muy pocos metros de las instalaciones y se infiltra en el terreno.

Como explica Turespaña en el documento enviado a la Dirección de Calidade Ambiental e Cambio Climático, se ha adoptado «unha nova solución técnica máis eficiente, sostible e de menor afección ambiental para o tratamento das augas residuais do futuro parador». En concreto, se trata de una «depuración in situ, con infiltración final ao terreo do efluente depurado, mentres que a alternativa orixinal consistía basicamente nun bombeo de fecais á rede de saneamento de Muxía, e dende alí á EDAR de Muxía». El proyecto inicial preveía dos pozos de bombeo en serie, con dos bombas cada uno, con conducciones que sumaban 3.500 metros.

No hay nada de eso. Lo que se ha construido son dos depuradoras «de lamas activas» con tratamiento biológico, con pozos y zanjas (además de diversas consideraciones técnicas). El efecto visual está minimizado. Los lodos y los sobrantes se llevarán a un gestor autorizado.

Lo curioso es que, de no haberse realizado esta modificación, que implica mucha obra y por tanto bastante gasto y trámites burocráticos, la situación del Concello de Muxía sería inquietante. Hace un año y un mes, tras estudiar la nueva propuesta para el parador, desde el gobierno local señalaron que su depuradora tiene la capacidad limitada a los habitantes ahora conectados. Y si a eso se une el incremento de visitantes durante el verano, «fai imposible nas condicións actuais satisfacer as necesidades de saneamento do parador de Muxía, sen que se poida cumprir, por tanto, co condicionante de conexión á depuradora municipal» que establecía la declaración anterior. De ahí que esa variación haya sido trascendental para el Concello, todo un salvavidas.

La previsión es la de verter ya depurada íntegramente, cada día y de media, unos 42,5 metros cúbicos de agua, a distribuir en cuatro pozos en una superficie de más de mil metros cuadrados, además de 34 zanjas de 30 metros de largo cada una.

Muchos informes, todos favorables, pero hay que estar vigilante

En la declaración ambiental aprobada se pueden leer los resúmenes y conclusiones de los informes de numerosos organismos preceptivamente consultados: Dirección Xeral de Ordenación do Territorio e Urbanismo, Desenvolvemento Pesqueiro, Patrimonio Cultural, Augas, Costas del Estado, Axencia de Turismo de Galicia... Todos son favorables, analizando en cada caso la afectación que pueda tener en su ámbito, si la tiene.

Costas, por ejemplo, mira si ese agua infiltrada puede llegar a caer por los acantilados próximos, o cómo pasan por la zona de dominio público. Todos los informes son favorables, algunos incluso muy elogiosos: es la solución más adecuada por diseño, funcionamiento, eficiencia, sostenibilidad, reducción de dióxido de carbono, no entra en espacios protegidos, no acelera el agotamiento de la depuradora municipal, se reduce la incidencia de averías.... Pero, a mayores, varios de los organismos consultados piden que periódicamente se vigile y supervise la calidad del agua evacuada, incluida la de las zonas marinas cercanas.

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