El polígono de A Ponte do Porto trata de ver la luz tras 15 años de trámites

Las obras se han retomado, con la instalación de todos los servicios


carballo / la voz

Las obras del polígono industrial privado de A Ponte do Porto parecen las del parador de Muxía: desde que se gestó el proceso para su construcción hasta la actualidad han pasado más de 15 años. Y si todo sale bien, estará listo a los 16, pero ya se verá, porque la experiencia no ayuda al optimismo. La comparación con el parador es fácil por el excesivo tiempo que ha pasado, pero tampoco anda descaminada. De hecho, el Prestige tuvo algo que ver, al menos de manera indirecta. En el primer Plan Galicia se preveían varios polígonos en la zona, entre ellos uno en Camariñas (que no salió adelante, como tampoco el de Muxía). Y entre finales del 2003 y principios del 2004 (sobre todo) el empresariado local empezó a mover la idea de que había que realizar alegaciones para que se incluyese también uno en la localidad porteña. En marzo del 2004 se encendió el motor, con una multitudinaria asamblea de casi cien empresarios, que abogaban por realizar alegaciones al Plan. Pero algunos, y también el alcalde de entonces, Bautista Santos, comentó la posibilidad de realizar uno privado, bajo amparo de la Xunta (es necesario) e incluido en el futuro PXOM.

Desde entonces hasta hoy ha habido de todo, con obras sueltas algún año. «Levamos moito retraso, si», reconocía resignado, ayer, Luis Lema, uno de los impulsores. Ha habido muchos aspectos que han ido demorando su aprobación: legales, urbanísticos, patrimoniales (había un molino), judiciales (una demanda llegó al TSXG, que desestimó la petición por parte de los dueños de un terreno ocupado que no entra en el parque), de constitución de la junta de compensación, de la puesta en marcha de los servicios... Justamente las canalizaciones de todo tipo son las que están ahora en marcha en esta superficie bruta de unos 180.000 metros cuadrados (95.000 para edificar, en parcelas a partir de 500 metros y 1.200 de media) situada al lado del instituto y de la carretera entre Camariñas y Vimianzo. Justamente quienes pasan por ella pueden ver desde hace unos días que vuelve a haber movimiento. Y el administrativo se plasmaba ayer, por ejemplo, en el BOP, con la autorización para una instalación eléctrica: la reforma de la línea de media tensión en el parque. Son detalles farragosos, pero imprescindibles.

Pero el tiempo no pasa en vano. Como explica el propio Lema, de los 34 empresarios iniciales, ahora quedan «15 ou 16». Ya menos de la mitad. Algunos se han jubilado, otros buscaron acomodo en otros polígonos, también hubo quien se retiró e incluso algún fallecimiento. El gasto ha sido muy elevado, más de dos millones de euros, otros de los motivos que animan a seguir. También hubo alguna ayuda del Ministerio de Industria. Y, sobre todo, «máis do 80 % xa está feito», con lo que dejarlo a medias, después de tanta lucha, no parece razonable. Otro aliciente es el futuro enlace de la autovía, cuando se construya el siguiente tramo, que termina en Calo, a solos 6 kilómetros.

En todo caso, el parador estará listo del todo el marzo. Ese mes se cumplirán 16 años de aquella asamblea inicial del polígono, y aún tendrá que esperar un poco más.

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