cee / la voz

El proyecto ya nació tocado, porque era una apuesta demasiado ligada al PP para una comarca de mayorías socialistas. A día de hoy aún son muchos los que no comulgan con que se les diga desde la Xunta como hay que enfocar la promoción turística. Y a partir de ahí vino todo lo demás: dudas, reticencias, presencias testimoniales, el que pone el dinero, pero no participa y el que directamente ni siquiera paga. Hasta el punto de que actualmente los concellos y profesionales de la zona le deben a Costa da Morte Asociación Turística (CMAT), 24.036 euros. De hecho, el presidente, el alcalde de Muxía, Iago Toba, y la vicepresidenta, la regidora camariñana, Sandra Insua, tuvieron que pasar ayer por la notaría, porque la entidad funciona a base de líneas de crédito, que se van pagando con las aportaciones de los concellos que cumplen, profesionales y las ayudas de la Xunta y la Deputación cuando van llegando. Unas subvenciones para algunos exiguas, respecto a lo que podrían ser, porque falta unión, falta creer en la iniciativa y presentar proyectos verdaderamente interesantes.

Hay algunos, pocos, que hablan abiertamente de las debilidades, como el alcalde de Fisterra, José Marcote, que reconoce que la CMAT «ten o problema de ser un territorio demasiado amplo» y, sobre todo, que «non acaba de callar», porque no ha conseguido crear «ese sentimento de pertenza a un territorio» porque muchos «non se identificaron cunha idea imposta desde a Xunta». Otros muchos callan y pagan, pero no participan o, directamente, por cuestiones burocráticas o por lo que sea, no abonan las cuotas, en una versión de Neria, segunda parte.

Después salen voces, algunas de ellas con intereses particulares en lo económico más que evidentes, que organizan tertulias para poner el grito en el cielo porque los alcaldes quieran tener algo que decir en todo esto.

Y en medio de todos ellos se encuentra ahora mismo Iago Toba, que tomó el relevo de turno en la presidencia del alcalde de Mazaricos, Juan Blanco. Cree que lo primero que falta, y se incluye, es un conocimiento real de como funciona y lo que debe ser la CMAT. «O que quero facer e vou facer canto antes e xuntalos a todos [los alcaldes] e poñer as cousas claras. Hai que sentarse e falar abertamente. Se non queres estar, dío. Miramos os que somos e tiramos para diante», afirma Toba, que no quiere ir «de salvador de nada», porque acaba de llegar, pero tampoco que se menosprecie el trabajo de muchos alcaldes y profesionales del sector, empezando por los de Muxía Turismo Natural, que llevan años sacando adelante negocios y labores de promoción que benefician a todos, «prácticamente sen un peso» y sin ser los que más se quejan.

El simple deseo de que la comarca tenga en Fitur un espacio propio hizo saltar chispas

La mención por parte de algunos alcaldes socialistas de la zona, que en la tarde-noche de ayer tenían una reunión en la antigua sede de Neria, de que verían con buenos ojos un espacio propio en Fitur hizo saltar chispas este miércoles, en diversos ámbitos, incluida la propia Xunta de Galicia. Alguno incluso se apresuró a asegurar que no había nada, más que una conversación de taberna, lo que no es cierto porque son varios los que se sienten infrarrepresentados en estand de Turismo de Galicia y creen firmemente que la Costa da Morte tenía mucha más visibilidad en los tiempos de Neria.

El presidente de Solpor, Jesús Picallo, lo ve descabellado, porque a Fitur «hai que ir debaixo dun paraugas importante e, guste máis ou guste menos, o instrumento de promoción turística da Costa da Morte é a CMAT». Y pone el ejemplo de Sanxenxo, con mucha más tradición turística y más plazas de alojamiento que la comarca «que non foi nunca cun estand propio».

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Las deudas y las dudas condenan a la CMAT a la eterna precariedad