Los gamberros se ceban con Muxía

Aparecieron pintadas en el campanario de la iglesia y en la biblioteca municipal. Además, el mirador de aves José Luis Rabuñal de Cabana tiene una puerta reventada y el interior lleno de desperdicios


Carballo / La voz

Si en agosto eran las rocas de la zona de A Pedriña las que aparecían pintarrajeadas con todo tipo de motivos, este fin de semana los gamberros volvieron a fijar su objetivo en Muxía.

En la mañana del sábado aparecieron pintadas en tonos negros y rojos en el campanario situado junto a la iglesia: unas iniciales de tipo grafitero, el dibujo de una cabeza de demonio y la palabra «Hell» (infierno, en español). «Estas falcatruadas son unha verdadeira falta non só de civismo, senón de respecto de cara aos veciños, que están moi doídos con estas gamberradas», señalaba ayer el alcalde, Félix Porto.

Añadía el regidor que ya están barajando cómo limpiar la superficie sobre la que pintaron, ya que los autores fueron a hacer «dano» y garabatearon sobre las superficies más complicadas de limpiar, originando así un gasto de recursos completamente innecesario. «E habendo outras cousas máis prioritarias» para el Concello, asevera el alcalde, en relación, sobre todo, a los destrozos causados por el temporal de este pasado fin de semana.

«Que limpen o que pintaron»

También se comentaron estas «falcatruadas» en un grupo de la red social Facebook creado para generar conversación entre los vecinos de Muxía. Palabras, en general, de profundo rechazo: «Tamén pintaron na Pedriña, deben ser os mesmos»; «O que nunca se viu. Falta de respecto, de educación e de todo»; «Qué pena que hagan eso. Es patrimonio y lo estropean así, de esa forma»; «Merecían ter que traballar gratis limpando o que pintaron. Non entendo a diversión que lles produciu [facer isto]».

También apareció llena de pintadas una de las paredes exteriores de la biblioteca pública municipal Fernández Latorre. Todo apunta a que se trata de los mismos autores, dado que fueron utilizados colores idénticos y la simbología es muy parecida: muchas iniciales, siluetas y la palabra inglesa «Weed» (en español, marihuana).

Una puerta reventada

Por otro lado, el mirador de aves José Luis Rabuñal, nombrado así para reconocer los más de treinta años de trayectoria del ornitólogo, tiene una puerta completamente destrozada. Además, en el interior del observatorio hay toda clase de desperdicios y papeles tirados.

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