La excavación de Moraime confirma su grandeza patrimonial por valorizar

La parte investigadora y divulgativa de la intervención implicará meses de trabajo


cee / la voz

AXA Arqueoloxía acaba de poner fin, al menos en su parte física, a la campaña de catas encargada por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural en el entorno de San Xiao de Moraime y lo ha hecho con unos resultados que, aparte de confirmar el grueso de lo que ya se sabía desde la intervención de Chamoso Lamas en 1972, han supuesto nuevos hallazgos, como el de cuatro tumbas del siglo IV-V que no estaban documentadas.

Dado que únicamente se trataba de comprobar el estado en el que se encontraban los restos y elaborar una estratigrafía -secuencia temporal del terreno- para los expertos queda claro el enorme potencial que podría tener una excavación en área en este yacimiento de cara a su pretendida puesta en valor. Por poner un ejemplo, estas prospecciones se llevaron a cabo en un total de 64 metros cuadrados y Chamoso en su día excavó más de 500 sin llegar para nada a abordar el conjunto de la parcela.

Emilio Ramil, el jefe del equipo de AXA Arqueoloxía, integrado por nueve personas que trabajaron durante estas últimas semanas en Moraime, señalaba el miércoles, al término de la excavación que ahora le quedan por delante 3-4 meses para estudiar el material obtenido, elaborar los informes y una memoria final para que Patrimonio pueda valorarla y decidir en consecuencia sobre futuras actuaciones. Entre esa tarea resulta especialmente relevante lo que puedan decir los análisis forenses de los restos hallados en una tumba, que va a realizar Fernando Serrullo, aunque el propio Ramil ya explica que para nada podrán ser tan completos como los que realizó el médico Carro Otero en la época de Chamoso, ya que en aquella ocasión excavaron casi una docena de tumbas. De hecho ya existe información sobre la alimentación, enfermedades... que ahora puede ampliarse.

La intervención también ha tenido ya su parte divulgativa con las visitas realizadas al yacimientos por los escolares de los distintos centros de Muxía que, sobre todo en el caso de los primaria, sorprendieron gratamente a los arqueólogos con la batería de preguntas que tenían para ellos. Además, el Concello también prevé organizar una conferencia de Ramil para publicitar los hallazgos, que todavía no tiene fijadas fechas.

La fuente que se creía romana es medieval

La intervención ha servido para corroborar mucha de la información preexistente y también para corregir y ampliar otra, como la detección de esas tumbas del siglo IV-V. El cambio más significativo tiene que ver con la fuente monumental, que Chamoso Lamas situaba en época romana, convirtiéndola así en uno de los contados ejemplos similares existentes en el mundo. Sin embargo, hubo algo que los técnicos no vieron en 1972, unas tumbas de época germánica cortadas por la propia fuente y que en uno de los casos incluso está por debajo. «Case con seguridade ten relación co mosteiro. Puido estar nalgún claustro interior, porque hai tumbas de laxa que Chamoso non viu, parcialmente destruídas pola construción da fonte, incluso algunha por debaixo», detalla Ramil, para quien este extremo no le resta ni un ápice de importancia al yacimiento porque sigue siendo una pieza arquitectónica de primer nivel.

Villa romana

Muros del hipocausto. Lo que ha quedado fuera de toda duda es que Moraime, antes de la cristianización, la influencia germánica y el monasterio albergó una villa romana de cierta relevancia. Los muros de esta época detectados durante la excavación, en algún caso de cerca de un metro de altura, son prueba fehaciente de ello. Además, el hecho de que exista esa estructura perteneciente a un supuesto hipocausto incide en esa relevancia, porque no cualquier asentamiento de los primeros siglos de nuestra era contaba con sistema de calefacción.

Cerámica

Intercambios comerciales. La sigilata (variedad de teja), los restos de ánfora o incluso de cerámica de imitación pompeyana o de origen castreño evidencian que este entorno de Moraime ya en tiempos muy anteriores al monasterio era un lugar que mantenía importantes flujos comerciales con otras zonas. Dado que ninguno de los materiales citados tiene su origen en sus talleres locales salta a la vista que deben tener una procedencia externa. De ahí que los técnicos consideren que existe una posibilidad muy cierta de la existencia de alguna calzada romana que permitiese el tránsito de carros, probablemente solapada luego por el Camino, como ocurre en otras muchas zonas.

Enterramientos

Necrópolis a través de los siglos. Las nuevas tumbas detectadas por el equipo de AXA Arqueoloxía inciden todavía más en el componente que tiene Moraime como lugar de enterramiento, que se retrotrae casi hasta la época de la romanización y llega hasta la actualidad a través del cementerio católico que todavía emplean los parroquianos. Es más, incluso se puede ver la evolución desde aquellas tumbas primarias excavadas directamente sobre el sustrato y con piedras para los refuerzos laterales, hasta las ya cubiertas por losas de piedra de los siglos VII-VIII y así hasta hoy.

Conservación

Lo que la pala no vio. Las labores de allanamiento del terreno con una pala, por parte del propietario cansado de ver como pasaban los años y nadie revertía las zanjas abiertas por Chamoso, sí tuvo afectación, sobre todo en la parte alta de algunos muros. Pero el nivel de destrucción del yacimiento se puede considerar bajo porque hay capas inferiores a los que no llegó la pala y porque su tamaño indica que queda aún mucho por conocer.

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