La música medieval regresó a Moraime

Espazos Sonoros puso fin a su programa con el trío Romanza en el templo románico


Una de las arquivoltas del pórtico de la iglesia románica de Moraime (Muxía) representa a quince músicos. El domingo en el templo sonó como si alguno de ellos se reencarnasen y se pusiesen a interpretar música medieval. Era, no obstante, el trío Romanza el ejecutor de notas que sonaban a tiempos de cuando el Alfonso VII corría entre las bancadas de la joya del patrimonio de la Costa da Morte. Era la clausura del programa Espazos Sonoros, que patrocina la Xunta.

Luciana Cueto, voz argentina con amplio historial y directora del coro Zwalluw (Amsterdam); Catalina Vicens, chilena formada en Basilea y valor sólido de la música antigua, al órgano portátil, y Manuel Vilas, arpista compostelano de prestigioso recorrido, trasladaron al público a los tiempos de gloria del monasterio muxián. Sonidos sutiles de arpa y organillo acompañados de una voz de cristal. Comenzaron con un alba del francés Guiraut de Bornelh, célebre cantor del medievo de su país, con Reis Glorios, y continuaron con las cantigas de amigo de Martin Códax, aderezadas por tiempos con improvisaciones prodigiosas. Al final, una cantiga de Santa María, de Alfonso X. Como diría Belén Bermejo, la directora del programa, fue el final de una jornada que incluyó naturaleza, arte y música. Antes Viki Rivadulla guio una visita al templo.

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