Muxía vibra aunque la Pedra de Abalar no se mueva del sitio

La romería emblema de la Costa da Morte arrancó con mucha afluencia animada por el buen tiempo


CARBALLO / LA VOZ

«Pois antes algo parece que se moveu», comentaban ayer dos señoras al pie de la Pedra de Abalar, al tiempo que un grupo de jóvenes del lugar de Xallas (el de Negreira, no el de Cee) preguntaban si había que esconder el vaso de plástico con el cubata para salir en la foto. Un signo de esos que de vez en cuando se ven en la romería por antonomasia de la Costa da Morte, donde cada uno disfruta de su fiesta -la de estos chicos era tanto o más pagana que la que cantaba Mago de Oz-, pero siempre queda quien entienda que hay mucho para respetar, porque en este entorno tan cargado de simbolismo se juntan muchas creencias, sensibilidades... Cada cual que lo llame como quiera.

La mejor prueba del crisol de vivencias que se dan cita un fin de semana como este en Muxía es que mientras los jóvenes de Xallas y otros muchos jugaban a balancear la Pedra de Abalar, aún a sabiendas de que no se mueve desde que rompió en la Navidad del 2014, justo a sus espaldas, en el santuario mariano dedicado a Nosa Señora da Virxe da Barca, se estaba produciendo uno de los muchos oficios religiosos de estos días. De hecho, una vez terminada la eucaristía, la voz tenue y algo cansada del párroco Manuel Liñeiro, camino de los 90 años, daba cuenta precisamente de eso, de los actos que aún quedan, sobre todo de cara al día de hoy que es la jornada grande en el aspecto religioso.

En la vertiente más seglar para más de uno el día fuerte debió ser ya el viernes, porque sin ser mayoría ni mucho menos como en alguna Barca de antaño, sí se podían ver a media tarde de ayer varias decenas de caras castigadas por la noche en vela, oscilando bastante más en sus recorridos de lo que va a hacerlo la Pedra de Abalar. Incluso ya había quien asaba churrasco y pollo a las cinco de la tarde, en ese ambiente en el que los horarios se confunden, mientras a solo unos metros y dentro de un coche negro al sol un joven con gorro de paja a modo de sombrilla apuraba la cabezada antes de seguir.

Mucho más frescas estaban las cuadrillas que, o bien se iban encontrando las charangas por el corazón del pueblo, o directamente las seguían en esa serpiente festiva que culebreaba entre las piedras llevando consigo la algarabía propia de la Barca. En apenas 15 minutos de paseo entre la zona del Coído y la explanada de muelle lo difícil era toparse con menos de dos o tres charangas. Algunas, caso de los Kilomberos de Monte Alto, llamaban verdaderamente la atención porque a su nutrido grupo de integrantes sumaron un espectáculo de capoeira que fue la sensación de la tarde.

En cualquier rincón del pueblo -el tiempo también invitaba- había gente, desde O Vilar, donde la gratuidad de la acampada se notó en afluencia hasta la fuente al pie del Monte Corpiño, donde una mujer de mediana edad daba cuenta de la misma tradición que recordaba esta semana el presidente de la comisión al presentar las fiestas. «Miña avoa ten ido de xeonllos de aquí da fonte ata a Barca», le comentaba a sus acompañantes, en una prueba más de hay Barca para todos y que cada uno tiene y vive la suya.

El programa de hoy en la Barca

Día grande, Domingo da Barca en Muxía. Hay misas rezadas en el santuario mañana y tarde, con la solemne a las 12.30 y posterior procesión hasta el pueblo e iglesia. En el plano lúdico, Principal se encargará de la sesión vermú, estando por la noche acompañada del Combo Dominicano. Merece destacarse, también a mediodía, la traca de bombas de las 14.30, la mayor de Galicia. Xaramiños do Corpiño, Petaforte, Xigantes e cabezudos de Muxía y Fol de Veneno animarán las calles, como las charangas NBA, Os Santiaguiños y los Kilomberos.

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