El gasto por los perros abandonados desborda ya a algunos concellos de la Costa da Morte

Muxía lleva gastados desde marzo más de 6.000 euros en los servicios de recogida

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Cee / La Voz

En Fisterra este año tocan madera porque, de momento, aunque los tienen, no se están topando con un gran número de abandonos, pero en Muxía la situación empieza a ser ya insostenible. Los perros que acaban desamparados en ambas localidades a cuenta del Camino se han convertido ya en un problema, incluso económico, como detallan el alcalde muxián, Félix Porto, y el agente de la Policía Local, Manel Blanco, a quien la interventora municipal les ha dicho que la situación es insostenible. Llevan gastados desde finales de marzo más de 6.000 euros y la previsión es que la factura en el presente mandato se eleve al entorno de los 30.000.

«É absolutamente impresentable derivar con unha decisión a responsabilidade en outros, por máis que sexa lamentable, reprochable e criticable o abandono, xa que hai que ser animal para facer iso. Os animais non son os cans», afirma el regidor en relación a la Xunta y a las personas que dejan desamparadas mascotas que, muchas veces ni siquiera son suyas, sino que las van adoptando como compañía durante la ruta de peregrinación. «Non parece normal pagar isto con cartos de todos os muxiáns, nin que a Xunta nos faga responsables de todo o que pasa», sentencia Porto.

El responsable de la Policía Local, que está en el día a día de estas gestiones, entiende la posición de la interventora, que habla incluso de «despilfarro», pero asegura que tienen que responder. «A nós a xente chámanos, porque mesmo hai casos nas estradas que entrañan perigos para o tráfico ou para integridade física das persoas. Onte mesmo [por el sábado] apareceu unha cadela en estado de abandono. Hoxe [por ayer] pariu. O 112 chama ao alcalde e temos que asumilos porque é unha competencia nosa dos concellos, por máis que a lei lle conceda a potestade sancionadora, e tamén claro a capacidade de recadar o importe das sancións á Xunta en practicamente todos os supostos excepto en tres», detalla Blanco, que, al igual que su compañero, Alejandro Muíño, no se toma este tema precisamente a broma. De hecho propuso enviarle una carta a los vecinos, el alcalde aceptó y gracias a ello en el municipio tienen ya más de 700 perros debidamente identificados con su microchip, lo que, por ejemplo, permite recuperarlo sin coste en caso de lo que pierdas.

Ahora bien, de poco sirve que en Muxía hagan los deberes cuando se han topado con casos, relatados por vecinos aunque sin identificar a los responsables, en los que «chegan en vehículos, abren a porta e o coche marcha, pero o can queda», concluye el policía.

Tampoco es un caso exclusivo de las localidades situadas en el último tramo del Camino, porque este mismo fin de semana la Perrera de Vimianzo Cuenta Conmigo relataba a través de las redes sociales y con una importante carga de indignación un caso bien parecido. Concretamente se trata de cuatro cachorros abandonados en una carretera en Carnés. «¿Aún no sabéis que hay una operación que se hace para que las perras no críen? Ya está bien. No podemos cargar nosotros con vuestra dejadez, con la poca empatía y amor por los animales» se quejan desde la entidad, donde ofrecen el teléfono 636 539 779 tanto para que se aporte información sobre la autoría del abandono como para que «si alguien con amor por los animales quiere adoptar».

Las entidades envían al norte de Europa perros para evitar que aquí acaben sacrificados

Tanto Muxía como Fisterra trabajan con el centro de Brandomil A Cova do Lobo Xestión Ética do Abandono (XEA), el único autorizado de la zona, en el que, como destaca el concejal de Seguridade de Fisterra, Xan Carlos Sar, el cuidado de los animales es exquisito, pero eso supone también un coste importante para los concellos de cinco euros diarios por animal. «Temos unha dende agosto do ano pasado así que bota contas», destaca Sar, quien aclara que los casos de cachorros suelen resolverlos directamente entre los vecinos sin tener que pagar nada y, al menos, saben que este centro antes de sacrificar los animales los envían a países como Bélgica, Reino Unido o Holanda donde sí son adoptados.

Aunque la Xunta ofrece subvenciones para esta finalidad y en Fisterra como en otros concellos están ahora para solicitarla, todos apuntan a este servicio como uno de los claves para mancomunar aunque, en realidad, se ha hecho muy poco al respecto.

Hermano pobre

Lo de siempre. Una Administración de rango y poder económico en teoría superior dicta unas normas que tienen que cumplir los concellos, casi siempre el hermano pobre dentro de la estructura del Estado. Encima esas obligaciones no vienen acompañadas del dinero para llevarlas a cabo, con lo que resultado es previsible. Es más, los responsables municipales ni siquiera son quien de ponerse de acuerdo para reducir los gastos. Otro despropósito.

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