El primer domingo de sol abarrota las playas y desborda la hostelería

La temporada del Camino arrancó de lleno y las perspectivas son inmejorables

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cee / la voz

«En canto sae o soliño somos coma os lagartos», bromea Manuel Antelo, de la Casa do Peixe de Muxía, para explicar que, durante la jornada de ayer -el primer domingo de verdadero buen tiempo de la primavera, coincidente además con el Día de la Madre-, «as terrazas estiveron todas cheas e moveuse un montón de xente». Tanto en su negocio como en el del resto de vecinos trabajaron a tope. «Ademais con clientes de bo poder adquisitivo, porque se vendeu percebe, moito marisco. Sobre todo parellas novas de 40-45 con un, dous fillos, que máis xa non ten ninguén, é moi difícil», añadía Antelo con su buen humor.

El buen ambiente y el plus de ánimo contagioso que inyecta el sol, tan esperado y ya desprovisto del fuerte viento que lo deslució estos días pasados, se extendía desde la feria de Paiosaco al mercadillo de Cee, donde, al filo del mediodía, el aspecto de las calles y las terrazas estaba dominado por la ropa ligera, las gorras y las gafas de sol.

Así estaba la playa de Razo.
Así estaba la playa de Razo.

Sin embargo, las estampas más llamativas para un 6 de mayo estaban en las playas, desde Caión hasta O Ézaro, pasando por todo el litoral de Bergantiños y hasta el extremo de la comarca fisterrana. «A campaña comeza moi ben. Houbo moita xente na praia, turistas,... ata as 12 de mañá ou así tamén pasan moitos peregrinos e despois tamén tivemos moita xente, familias e iso polo do día da nai», detalla José Ramón Rojo, que desde el Chiringuito de Estorde goza de un observatorio privilegiado. Caso parecido al de Nemiña (Muxía), donde no solo ayer sino toda la semana fue un ir y venir constante de furgonetas y autocaravanas.

«Un día bo de verán»

Todo ese aluvión de gente tuvo reflejos muy claros en los puntos de siempre, como la cascada de O Ézaro y también en la playa. «Traballamos como un día bo de verán e penso que os do lado tamén. O sol nótase moito porque a xente comeza a saír cos rapaces, hai moi bo ambiente», señala Domingo Caamaño desde el restaurante Bitácora, que tiene una de las varias terrazas privilegiadas que hay en la localidad.

Sin embargo, la muestra más evidente de que el termómetro al filo de los 25 grados determinó un Día de la Madre muy especial estaba en las terrazas del puerto de Fisterra. Encontrar un sitio para comer a mediodía resultaba todo una aventura y a más de uno la hora del vermú se le juntó con la del café. Y eso que los fines de semana no suelen ser todavía lo fuerte para esta época, al menos en cuanto a peregrinos, porque como explica Alexia Benlloch, del Albergue Cabo da Vila, «la gente acostumbra a quedarse en Santiago». De hecho, durante la semana estuvieron con una ocupación por encima del 80 % y ayer se encontraban en el 70. Con todo, solo le quedaban media docena de plazas libres y las perspectivas eran buenas. «El sol es muy importante, porque si hace buen tiempo la gente se anima y camina. Si llueve cogen el autobús, vienen un día y se van», resume la hostelera.

En general en todo el trayecto del Camino por la zona hay muchas esperanzas respecto a esta temporada. «Nós estivemos a tope. Daríamos unhas 60 e pico comidas e aínda marcharon 30 e tantas persoas ás que non puidemos atender. Moito polo Día da Nai, claro, pero maio sempre é un bo mes e dende a ponte pasada a chegada de peregrinos nótase moito. De feito temos xa moitas reservas», concluye Francisco Cousillas de As Pías (Olveiroa).

«Nós o Día da Nai viñemos celebralo ao campo de fútbol e estase de marabilla»

La familia de Nita Pose Suárez (Camelle-Camariñas), como ella misma dice, tiende a trasladar las celebraciones al campo de fútbol. «Vimos sempre, chova ou faga o tempo que faga, aínda que os ‘rapaces’ xa ben veñen eles sós [risas], porque o fillo, que xoga no Camelle, ten 38 anos, e a filla, 30, pero tamén anda metida na directiva do fútbol, así que o Día da Nai tamén o viñemos celebrar ao campo», detalla Nita. Comió con su familia en Camelle y, desde las 12.30 que era el partido, al filo de las siete de la tarde seguía en el campo porque se estaba «de marabilla». «Estes días pegaba moito o vento, e aquí dános de cheo, pero hoxe [por ayer] quedouse unha tarde boísima», concluía la camariñana, para quien no hay mejor regalo que disfrutar con los suyos.

Oportunidades

Días como el de ayer confirman que las posibilidades a nivel turístico y hostelero de la Costa da Morte van mucho más allá de los meses centrales de la temporada estival. A poco que acompañe el tiempo la comarca se llena de gente dispuesta a disfrutar de ella, con lo que ahora está en manos de todos, desde el que ordena el uso del territorio hasta el que sirve los cafés, aprovechar esas oportunidades sin cargarse el encanto natural.

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