Los aluniceros de las tragaperras se adentran en Muxía por primera vez

Asaltaron la Casa do Peixe, A Xunqueira de Cee y lo intentaron en A Casa dos Congrios

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cee / la voz

La comarca de Fisterra fue escenario ayer de una nueva madrugada de robos en locales de hostelería, algo que no pasaba desde hacía muchos meses, aunque ya había ocurrido antes. La novedad del caso es que los delincuentes, tres personas que viajaban en un turismo de color rojo, según testimonio vecinales, es que eligieran Muxía, porque históricamente la localidad se ha librado de este tipo de incidentes, en parte porque su propia situación geográfica convierte el pueblo en poco propicio para las huidas.

Robaron en A Casa do Peixe, en la cafetería A Xunqueira de Cee y lo intentaron sin éxito en A Casa dos Congrios, también en Muxía, pese a que el local lleva tiempo cerrado.

En contra de lo habitual, porque este tipo de grupos acostumbran a reventar las puertas y las rejas de seguridad con mazas y palanquetas metálicas, esta vez en Muxía robaron el Nissan Primera, que un vecino tenía aparcado cerca de A Casa do Peixe, y lo empotraron repetidamente con la persiana metálica para que cediese.

De lo relatado por los vecinos se desprende que fueron al menos tres los actuantes, ya que durante el día su presencia en Muxía y su aspecto ya levantaron algunos sospechas. En A Casa do Peixe, como explica su propietario, Manuel Antelo, entraron sobre las 03.15 horas y, por lo que se ve en las imágenes de las cámaras de seguridad, habría sido una mujer la encargada de adentrarse en el local, algo que tampoco es inédito, pero no ocurre habitualmente. «Colleu, abriu a máquina do tabaco e sacou o caixón para fóra. Cousa de 30 segundos. E volveu pola rexistradora. Minuto, minuto e medio en total», detalla el hostelero, a quien le preocupan más los daños sufridos que el dinero robado: «O ordenador novo, que aínda o trouxeron onte [el miércoles] e como eu digo aínda estaba sen pagar, a reixa, a porta automática,... De feito abrimos ás doce e media porque tiñamos moitas reservas e os traballadores do Parador e dos eólicos que nos veñen comer aquí todos os días e tés que atendelos. Iso si, tivemos que cortar a reixa cunha radial para poder entrar e eu estiven aquí de garda dende as tres da mañá».

Hay además otro detalle que resulta llamativo y fuera de lo habitual en este tipo de robos. Como dice Manuel Antelo, la persona que entró en el establecimiento llevaba una pequeña caja cuadrada y negra en la mano, que sospechan que podría ser un inhibidor de frecuencias, ya que la alarma no saltó hasta que los delincuentes había escapado ya. Sin embargo, fuentes de las fuerzas de seguridad, que conocen bien la manera de actuar de estos grupos, y que apuntan a que detrás podrían estar los mismos individuos de la delincuencia habitual carballesa a los que se relaciona con varios robos recientes en el entorno de A Coruña y también en la provincia de Pontevedra, señalan que este aspecto no encaja con lo que saben sobre sus procedimientos.

El hostelero afectado también destaca que la patrulla de la Guardia Civil tardo más de 30 minutos en llegar a Muxía desde que dieron la voz de alarma y los circunscribe en la escasez de efectivos policiales que existe en la comarca. «Agora hai unha patrulla soa para varios concellos destas voltas: Muxía, Camariñas, Corcubión,... e eles [los ladrones] sábeno. Sentíamos máis seguros cando tiñamos gardas aquí sempre», concluye Antelo.

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