Los vecinos de Muxía cumplen en masa con el registro de las patatas

Medio Rural amplió a cinco los funcionarios para los trámites cuyo plazo acaba hoy


cee / la voz

La Xunta todavía no ha dado datos ni más información oficial, pero bastaba acercarse ayer a primera hora al Concello para comprobar que los vecinos de Muxía han respondido en masa a lo que se les pedía: registrar sus plantaciones y reservas de patatas para cumplir con las medidas destinadas a erradicar la polilla guatemalteca, que se ha convertido en el tema dominante en toda la comarca desde que fue detectada en San Martiño de Ozón.

El caos inicial, que generó mucho malestar, se ha ido aplacando, en parte porque los dos funcionarios inicialmente desplazados a Muxía, esta semana ya eran cinco y todos con su correspondiente equipo informático para acceder a los datos catastrales, y también por el apoyo del personal municipal de Muxía. Así los 50 números que se repartieron en estos últimos días permitieron mucha mayor fluidez. Aunque las esperas siguieron siendo prolongadas, ayer ya solo hubo aglomeración a primera hora, como explicaba un funcionario local, y al filo del mediodía quedaban poco más de un par de vecinos por mesa de atención.

También la falta de sacos, que obligó a algunos productores a ir al Concello más de un día, se ha paliado con el envío de en torno a medio centenar de paquetes, con lo que en estas últimas jornadas, todos pudieron acceder a los que necesitaban.

Ahora falta saber cuándo se va a iniciar la recogida. La última información facilitada por la directora xeral de Agricultura, Belén do Campo, apuntaba a que el proceso iba a ser «inmediato». En cuanto se completaran los registros, para lo que en el caso de Muxía en principio se cierra hoy el plazo, se iban a organizar rutas por las parroquias para pesar el producto y que Tragsa lo recogiese con destino a su destrucción en Cerceda. Sin embargo, ayer los técnicos no sabían darle una respuesta cierta a los vecinos que se interesaron por este particular, como tampoco pudieron aclarar cómo se van a hacer los pagos, que es algo a lo que también se refirieron muchas de las preguntas. La tarifa establecida en la normativa es de 0,70 céntimos por kilo de patata certificada de siembra, 0,30 para las que todavía queden de consumo de la campaña pasada y 0,40 por metro cuadrado cultivado este año y que hay que arrancar.

Los alcaldes de la zona tampón se quejan de la falta de información y actuación efectiva

Los datos de los que disponen los técnicos hasta el momento -falta revisar todas las trampas colocadas para hacerse una idea más global- apuntan a que la plaga quedó confinada en San Martiño de Ozón, porque no se ha localizado la presencia de la polilla guatemalteca ni en otro puntos de Muxía, ni de los municipios vecinos. Ahora bien, eso no significa que el trabajo esté hecho, porque, al margen de que se completen los trámites y la recogida en Muxía, donde no se podrán plantar patatas en dos años, los vecinos de la zona tampón -cinco kilómetros en torno al territorio muxián, es decir, partes de Vimianzo, Dumbría, Cee, Camariñas y Fisterra, tienen ahora hasta el 31 de mayo para registrar las parcelas en las que planten o hayan plantado ya.

Sin embargo, ninguno de ellos ha sido informado todavía de cuándo -como les prometió Do Campo- se desplazarán los técnicos a los respectivos municipios para informar a los vecinos y facilitar estos trámites. De ahí que el malestar sea generalizado, como explica el alcalde de Vimianzo, Manuel Antelo, que se mostró especialmente crítico. «Crean un alarmismo innecesario e despois non responden. Xa nos teñen acostumados a ir de bombeiros, eles esquécense e nós quedamos ao cargo dos lumes», señala el regidor, quien insiste en que «as cousas non se fan así», porque se está cargando a los concellos con una competencia que no tienen.

«Isto non facía falta porque nós mesmos as destruímos, a partir de xuño xa non valen»

El muxián Manuel Val Lema, que ya tiene los sacos y calcula que le quedan en la barra de su casa unos 1.500 kilos, añade una perspectiva diferente a todo el revuelo generado con las medidas para erradicar la polilla de la patata. «Eu penso que isto é inútil, non vale para nada e non facía falta ningunha porque nós mesmos as destruímos. Ás patacas vellas quédalles un mes e pico como moito, a partir de xuño xa non valen e a ninguén se lle ocorre gardalas dous anos», explica el agricultor que, en su caso particular, admite que le hacen un favor, debido a que en estos momentos, una época muy mala para su familia, de lo que realmente está pendiente es de la enfermedad de su esposa. «Se non fose por isto [cree que a partir del lunes se iniciará la recogida] agora tería que estar mirando de regalarllas aos veciños para que llas botasen aos animais», señala.

En su casa, como en otras muchas de la zona, emplean los productos agrarios que ellos mismos cultivan como una forma de completar la economía familiar y, aunque en los últimos tiempos ve que se está tratando de «meter medo» con eso por estar jubilado lo defiende, porque no considera que sea nada ilegal, ni que le hagan daño a nadie. «Algunha xente veo coma se fose un delito, pero con 786 euros de pensión para min e mais para a muller algo temos que facer», sentencia este vecino de la parroquia de Moraime, que considera que «os que fan as normas nas oficinas saben pouco do que é a vida no campo».

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