La polilla de la patata podría llevar años en Muxía sin que se supiese

Medio Rural detectó la plaga en seis almacenes de Ozón y ha destruido 3.700 kilos


cee / La Voz

La forma en la que llegó la polilla guatemalteca a Muxía sigue siendo toda una incógnita, aunque el subdirector xeral de Explotacións Agrarias, Nicasio Mejuto, y particularmente el jefe de Servicio de Sanidad Vegetal, Víctor Novo, dieron algunas claves en la multitudinaria charla que llenó el martes por la noche hasta los topes el Salón do Voluntariado. Lo que está claro es que la Tecia solanivora Povolny, su nombre científico, tiene unos radios de vuelo muy cortos, con lo que resulta materialmente imposible que cubriese por sí sola los más de 100 kilómetros que separan Muxía del municipio infectado más próximo. De ahí que Novo apuntase dos posibilidades fundamentales, que valen también para la zona de A Mariña, Ferrolterra y Ortegal, donde están en el grueso de los casos, desde que se empezase a detectar en el 2015: «A través de movementos de patacas», de gente que se mueve por estas áreas y pudo traer producto para su consumo o para repartir entre familiares, o el «abastecemento dos barcos», que se pudiera haber realizado en lugares como Canarias donde se sufren la plaga desde 1999. Lo segundo es harto improbable, al menos directamente, por la flota muxiana la integran fundamentalmente pesqueros que no faenan a esas latitudes, con lo que «o importante de todo isto é o movemento de pataca», como recalcó el jefe de servicio.

La otra gran pregunta se refiere a saber desde cuándo la polilla guatemalteca está en Muxía y aquí también Novo dejó algún indicio. «Este veciño que deu o aviso xa levaba anos que vía este problema na pataca», aseguró, con lo que es muy posible que tanto su cosecha como otras del entorno lleven tiempo infectadas, sin que nadie lo advirtiese. De hecho, la presencia de las larvas en los tubérculos que se llevaron a analizar el pasado jueves al Laboratorio Agrario e Fitopatolóxico de Galicia era «significativa». De ahí que a las cosechas de tres vecinos inicialmente identificadas se sumaran otras tantas también en San Martiño de Ozón. Un producto que, como informó ayer la directora xeral de Gandaría, Agricultura e Industrias Agroalimentarias, Belén do Campo, ya ha sido embolsado, retirado y destruido en las instalaciones que Gesuga tiene en Cerceda. En total, según señaló Medio Rural en un comunicado, son ya más de 3.700 kilos, la mayoría de estas cosechas, aunque también hay patata de siembra, porque los técnicos, que están sobre el terreno, visitaron también los almacenes en los que se vende la semilla, algo que, desde el lunes, en Muxía tienen vetado.

La detección de polilla de la patata en Muxía desata la alarma en toda la zona La familia que dio la alerta repartió su cosecha entre parientes incluso de Cantabria

Tal como dicen la normativa europea, el real decreto español y las directivas de la Xunta, la clave para contener y erradicar la plaga está en eliminar los cultivos de la zona infectada e impedir que se muevan patatas entre estas áreas y las que no lo están. De ahí que en Muxía haya quedado prohibido cultivar, almacenar, transportar y vender patatas, con la única excepción de las que vienen ensacadas y etiquetadas para destinarlas al consumo. Por tanto, los vecinos tienen que meter las suyas en los sacos que va a repartir la Xunta, separando las del año pasado de la semilla de este año, y levantar las que ya tengan plantadas. Por todo ello recibirán compensaciones económicas e instrucciones precisas sobre los días y los puntos en los que pasarán a recogerlas. En los cinco kilómetros alrededor del municipio (esto es, parte de Cee, Dumbría, Vimianzo, Camariñas y Fisterra) se puede plantar, pero hay que comunicarlo.

Belén do Campo reúne a los alcaldes implicados y llama a los vecinos a la colaboración

«O obxectivo fundamental é erradicar a praga, sacar a pataca de diante, a consellería vai poñer todos os medios, como xa fixemos nos outros 32 concellos afectados e as medidas e máis o xeito de facelo son os técnicos os que o teñen que explicar ben», señalaba tajante ayer la directora xeral de Agricultura, Belén do Campo, después de reunirse con los alcaldes de Muxía, Vimianzo, Fisterra, Dumbría y Zas (que asistió voluntariamente sin estar afectado su municipio), además del edil camariñán Sergio Caamaño, en una reunión a la que también estaba invitado el regidor de Cee.

El encuentro se produjo después de que Do Campo hablase telefónicamente con los regidores en primera instancia y con el objetivo de coordinar las medidas que se van a adoptar, empezando por las charlas informativas, de las que ya hay prevista una el sábado a las 18.30 en Vimianzo. Información que también pidió para su municipio, el portavoz de TeGa de Coristanco, Amancio Lavandeira.

Inquietud

Algún pequeño agricultor se estará preguntando si, al igual que la polilla llegó a Muxía, pudo haberlo hecho a su municipio. La pregunta es legítima, pero vale para cualquiera de Galicia. Así que hay que confiar en que el problema está localizado, que es una lamentable excepción y que se le pondrá remedio. Con todo, este problema está sembrando de inquietud buena parte de la comarca.

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