Carballo / La Voz

El sol alumbraba Vilán y su granito semejaba oro. La ermita de la Virxe do Monte brillaba al otro lado de la ría. El mar de Muxía parecía una inmensa pieza de plata con el reflejo de la luz. Y la voz de María do Ceo llenaba la Barca de emoción. Estaba acatarrada, pero no quiso dejar colgada a la gente en el santuario.

Hubo largos prolegómenos para ensalzar las tareas de recuperación de la ermita, con una nueva imagen de la Virxe da Barca en la hornacina, un Carmen y un Cristo, además de un órgano, un viacrucis y un vinilo que reproduce el retablo de Romay. Todo ello promovido por el abogado Manolo Martín, que fue el organizador del concierto de ayer. De todas las recuperaciones queda noticia perenne en una placa descubierta en un lateral. Habló también Antón Castro del santuario lítico, con la Pedra de Abalar y sus compañeras, y del mariano, uno a pocos metros del otro. Contó que la infancia de los muxiáns está unida al retablo de Miguel de Romay destruido por el incendio del 25 de diciembre del 2013. En un lugar principal aparecía «María do Ceo coronando a Virxe da Barca», como ayer la otra María do Ceo cantó en la ermita piezas que emocionaron a ella misma y a los presentes. La reproducción provisional de la obra de Romay es, dijo Castro, «un estado de ánimo, un estado emocional», a la espera de que un gran artista haga una obra que pueda sustituir la del escultor barroco.

«Muxía é unha serea», cantó el coro de Charo Vázquez. Y luego ya entró María do Ceo. Antes de emprender la segunda pieza, Lágrima, de Amalia Rodrigues, se emocionó: «Por unha lágrima de alegría túa me deixaría matar». Los ojos le brillaban y al final de la pieza tuvo que secárselos. Con la marcha de los centenarios, la emoción y la saudade se relajaron. Lisboa es como una mujer. El amor de un pescador por el mar y los celos de su mujer dieron fe de su voz serena. Con Lela, Negra Sombra y Teño saudade de ti el público respondió con bravos. Luego canto dos temas con el coro muxián, más «ollos que choran por ti» y uno de los que formaban parte del disco del 2007, A dorna, con el mar que «enrola na area» y el público haciendo coro. Con una versión de Virxe da Barca se ganó otra buena salva de aplausos y concluyó con un «paxariño trigueiro». Iba hacer unos bises, pero no le dejaron porque la gente lo que quería era hacerse fotos con ella.

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María do Ceo coronó la Virxe da Barca