La burocracia garantiza otro año perdido en el Parador de Muxía

La Abogacía del Estado considera que el proyecto debe volver al Consejo de Ministros

Las grúas de Lourido están paradas desde finales del 2015 y sin fecha para volver a funcionar.
Las grúas de Lourido están paradas desde finales del 2015 y sin fecha para volver a funcionar.

Las obras del Parador de Muxía debían haberse reanudado ya a principios de este mes, pero ni lo han hecho ni lo van a hacer, al menos a corto plazo. Curiosamente no es que falta voluntad política, porque la decisión está tomada desde hace años, ni tampoco dinero, ya que la dotación presupuestaria existe y se mantiene. Es un problema burocrático, dentro de las propias instituciones del Estado el que va camino de, a no ser que cambien mucho y rápido las cosas, de convertir el 2016 en otro año perdido para una obra que tiene carácter estratégico en Muxía y en toda la Costa da Morte.

Turespaña, la entidad promotora consideraba que, ya que la edificabilidad es la misma, la última modificación del proyecto no tenía carácter sustancial y, por tanto, se podía seguir adelante con los trámites ya realizados. Sin embargo, la Abogacía del Estado, como ya había advertido internamente la secretaria municipal, no lo entiende así. Ve cambios suficientemente sustanciales para que el asunto tenga que volver a pasar por el Consejo de Ministros de un Gobierno central, que en estos momentos se encuentra en funciones.

En principio, la interinidad del Ejecutivo no debería ser una traba, puesto que se trata de una cuestión de carácter administrativo más que político y que, por tanto -o así lo interpretan desde el Concello- entraría dentro de las capacidades que tiene atribuidas en las circunstancias actuales. Sin embargo, no hay una fecha establecida para que el asunto pase por la reunión de los viernes en la sala noble del Palacio de la Moncloa.

El alcalde de Muxía, Félix Porto, hace algo más de una semana que fue advertido de esta desagradable realidad e inició ya gestiones con el presidente de la Xunta de Galicia para tratar de ponerle remedio.

«Hai preocupación, cabreo pero tamén esperanza», dice Porto, porque era ahora, a partir de abril cuando deberían haberse retomado las obras para poder avanzar durante los meses que son más propicios para desarrollar este tipo de trabajos constructivos. Sin embargo, con la entrada del proceso en un nuevo punto muerto, que se suma a todos los retrasos de «demasiados anos», la decisión del Ejecutivo podría llegar hacia «setembro ou outubro», lo que sería «un ano máis perdido», en palabras del regidor.

Se da ya por descontado que los plazos previstos para finalizar las obras -como apuntaban hace un par de meses constructores conocedores de la situación- son del todo inasumibles, con lo que los esfuerzos del gobierno municipal y del resto de actores implicados se centran en desbloquear los trámites lo antes posible y que la obra sea una realidad más pronto que tarde.

Para el alcalde, es una «situación cansina» que genera «desconfianza» en todo el mundo porque, según dice, si ya es difícil de entender para las personas que están implicadas directamente en la gestión «máis difícil é de explicarlle ao cidadán de a pé que hai un mes se ían empezar os traballos e que agora non se vai facer».

Sin embargo, Porto se agarra a que la parte estructural está ya construida, con lo que será muy complicado que el proyecto caiga en el olvido y, sobre todo, a que no hay detrás un problema económico, porque si se siguió adelante en los momentos financieramente más duros para la Administración, no se entendería que se parase ahora cuando se supone que la situación ha mejorado.

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