Ardua lucha en Moraime para salvar las pinturas de la iglesia

La empresa carballesa Decoraciones J. Bello se encarga de las obras


Carballo / La Voz

Después de peticiones clamorosas por parte del Concello y desde otros muchos frentes, la Xunta se decidió a financiar, a mediados de junio y con 90.000 euros, una nueva fase de las obras necesarias para frenar la sangría de pérdida patrimonial que sufre la joya románica de Moraime. A grandes rasgos, lo que ahora está haciendo la empresa carballesa Decoraciones J. Bello es evitar que el agua siga entrando a raudales en la iglesia destrozando todo lo que encuentra a su paso, especialmente las ocho pinturas murales. Los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de datarlas, pero son, en cualquier caso, anteriores al siglo XVIII y de un valor singular, dado que suponen una representación única de los siete pecados capitales y la muerte.

Hasta el momento estas obras se encontraban en un muro al que, en la parte exterior, se fueron adosando cosas a lo largo de los siglos, desde los panteones hasta un acopio de tierra y otros materiales de varios metros de altura. En consecuencia, como explica el constructor Jesús Bello, «esta terra o que fai é filtrar toda a auga para dentro». Además, lo hace justo en la pared en la que están los frescos, con lo que eso supone en cuanto a incrementar su deterioro. De hecho, según incide Manuel Vilar, antropólogo local y estudioso del templo, ahora «o que se pode facer é frear ese proceso» porque el grueso del mal «está feito» y las pinturas ya resultan irreconocibles en su mayor parte, con lo que recuperarlas será un trabajo algo más que complicado.

Por el momento, aparte de reparar daños en los canalones, las cubiertas y sustituir el mortero entre la cantería por zonas, lo que han hecho los operarios es levantar una fila de piedras del enlosado interior todo alrededor del templo para dotarlo de un canal de drenaje con grava que, al menos, ayude a evacuar el agua que entra dentro.

El valor del monasterio

Pese a que, en Muxía, la fama y las visitas multitudinarias las recibe el santuario de Nosa Señora da Virxe da Barca y la Pedra de Abalar, todos los expertos coinciden en que la verdadera joya del concello de está a cuatro kilómetros de allí, precisamente en el monasterio y la iglesia de San Xiao de Moraime. Esta joya románica, de la que destacan especialmente esas representaciones al fresco de los pecados capitales, es mucho más que eso, porque las excavaciones dirigidas por Manuel Chamoso Lamas en 1972 revelaron restos de una villa romana. Incluso se conserva un sepulcro que demostraría que estuvo habitado en la Edad del Bronce. Este legado de milenios de historia, con vestigios de todas las épocas, lleva muchos años en peligro, concretamente «desde que se empezou a intervir nel, aí comezou o deterioro», según explica Manuel Vilar.

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