Muxía, Pedro Almodóvar y el «Silencio»

Hoy se ruedan en la localidad secuencias para la película del director manchego, con la presencia de las actrices Adriana Ugarte e Inma Cuesta

Los camiones del equipo de rodaje y el de cátering, ayer, al lado del santuario de la Virxe da Barca, tranquilo a la espera del rodaje de hoy.
Los camiones del equipo de rodaje y el de cátering, ayer, al lado del santuario de la Virxe da Barca, tranquilo a la espera del rodaje de hoy.

Carballo / La Voz

En Muxía la noche cayó ayer sobre las vidas con aparente normalidad, entre vecinos que despedían el día con unos minutos en el bar o con un paseo frente al mar y peregrinos que buscaban descanso. Fuera, llovía levemente, aunque pronto escampó. No parecía haber mayor algarabía, pese a ser el día previo al rodaje en la localidad de la película Silencio, dirigida por Pedro Almódovar. Muxía está acostumbrada a ver de todo, de lo bueno y de lo malo, así que el revuelo cinematográfico semejaba, al menos ayer por la noche, más bien contenido. El director manchego tenía prevista su llegada por la tarde a una casa de turismo rural de la localidad, pero finalmente su entrada se retrasó. Sí llegó la protagonista de Silencio, Julieta (Adriana Ugarte en la realidad). Más tarde que Almodóvar llegaría aún otra de las actrices, Inma Cuesta, asimismo bien conocida.

El silencio no solo es cosa del título del nuevo proyecto del cineasta. Se sabe algo, porque es inevitable, pero no mucho, y tal y como indicaba la hostelera de larga experiencia Manuela Pérez desde el hostal A Cruz, lo llevan bastante en secreto. A las puertas del negocio estaban pasadas las nueve de la noche algunos de los trabajadores paralelos de la película, y no menos importantes, el equipo de transporte. Un buen número dormían en este establecimiento, por eso sabe Manuela que del guion no ha trascendido mucho. Los demás se repartían por Muxía. Nada menos que un centenar de personas asociadas al rodaje. Mientras, en la zona del santuario de A Barca, descansaban ya varios camiones, entre ellos el de cátering. «Pedro es una persona muy abierta, y Adriana igual», comentó uno de los trabajadores. De once a nueve de la noche rodarán hoy sin cesar en el entorno del santuario y del faro, que parece que tendrá un protagonismo esencial, aunque la escena sea breve (o no, y quizás vuelvan de nuevo para otra). Hay momentos y lugares que marcan. Y Muxía, aunque sea en Silencio, no se quedará callada. Si Pedro dijo en Ares que el paisaje de Galicia es dramático y que deviene en personaje, en Muxía eso lo encontrará elevado a la máxima expresión. En el propio equipo de transporte había palabras de admiración para la localidad: «Ares o Mugardos son puerto, pero ver esto así, el verde al lado del mar, y además saber que aquí fue donde sucedió lo del chapapote...». Lo mucho que ha pasado Muxía lo ha visto Manuela Pérez desde A Cruz, con más de 45 años de servicio. «Aquí xa houbo varias películas e oxalá viñeran moitas máis», decía para Radio Voz.

Fuera, por la calle, algunos de los consultados acogían con tranquilidad el rodaje previsto: «Eu creo que a xente non está aínda moi enterada». Hoy ya será otra cosa, porque el trasiego en A Barca será incesante e intenso. El muxián Mario Toba tenía el encargo de vigilar toda la noche los camiones, frente a la antigua rectoral que, al parecer, servirá para despacho, vestuario, maquillaje o peluquería. Su tía, María Ángeles, fue una de las personas que enseñó lugares a Pedro, en previas visitas. Silencio cuenta la historia de una chica desde mediados de los ochenta hasta la actualidad y Muxía los esperaba ayer a todos en reposo, con el santuario calmado frente al océano de viento y mar, casi repuesto de sus heridas de fuego. El cabo Vilán, pétreo, allá al fondo. Silencio.

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