Los molinos cercanos a Malpica que Francis Drake no pudo divisar

CRISTÓBAL RAMÍREZ

MALPICA DE BERGANTIÑOS

CRISTÓBAL RAMIREZ

Los cinco muíños de Ardeleiro, dos de ellos sobre las rocas, permiten disfrutar del inmenso Atlántico

19 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Francis Drake, el del episodio de María Pita, no deja ninguna descripción detallada de la costa cuando abandona A Coruña con el rabo entre las piernas y se dirige a Lisboa. Contando las bajas mortales, intentando no mostrar su rabia a pesar de la rapiña que habían llevado a efecto en el golfo Ártabro, los ingleses que se temía que llegaran a Santiago en un paseo triunfal no se habrán fijado en una costa alta, rota su línea por varias playas enormes. En aquellos momentos (1589) tampoco estaban allí los molinos de ribeira, como indican ahora los carteles, que el paisanaje conoce con el nombre de muíños de Ardeleiro.

El único inconveniente es encontrar la pista que da acceso. Lo más fácil del mundo es pasársela. El punto de partida, entre Buño y Malpica, lo identifican las coordenadas 43°17'25N 8°48'07W. Pero es un punto que está al lado de la carretera, en un nivel inferior al asfalto, de manera que un poco antes hay que coger una vía de servicio y seguir unos metros en paralelo a la general.

En fin, una vez ahí los problemas desaparecen: todo recto. Así se llega a la pensión rústica Gloria, se deja atrás y tras dar una curva ya un cartel anima a aparcar el coche y a caminar un kilómetro. Cierto: la pista terrera es lo suficientemente ancha como para que pasen los vehículos -cruzarse con otro tiene su inconveniente-, y no hay que descartar que alguien pretenda asfaltar aquello más pronto que tarde, porque en el mundo rural gallego el asfalto es un valor.

La pista muere en el acantilado, salvaje, inhóspito, ventoso. Un cartel demasiado alto como para resistir mucho tiempo más informa de dónde está el visitante, y de que esa sencilla cruz de granito a la izquierda recuerda a un patrón y a sus tres hijos ahogados en 1899.

Abajo, los cinco molinos, en una pequeña vaguada. Dos a la espalda, dos sobre las rocas mismas. Ahí está la ensenada de Os Muíños con el arroyo homónimo (también aparece en los mapas como «das Ondas») precipitándose al mar en muy humilde cascada.

Y una vez allí, con el viento del norte azotando la cara, el visitante sin duda echará una vista al inmenso Atlántico. Y con un poco de imaginación podrá ver a pocas millas de la costa la flota de Francis Drake, con sus hombres a bordo lamiéndose las heridas y preguntándose cómo el valor de un puñado de soldados mal pertrechados y el coraje de una mujer que hoy tiene su estatua ante el Ayuntamiento coruñés pudo haberles derrotado.

LOS MOLINOS

43O18'16N 8O47'17W.

EL DESAFÍO

Llegar hasta la ensenada desde Malpica y por la costa.

LA FOTO MÁS PERSONAL

Con los tres molinos que están en el acantilado.

EL PASADO

Los molinos aprovechaban la fuerza del Rego das Ondas para cumplir con su función.