Jose, de Silfo Surf Camp, en Malpica: «Os galegos deberiamos de ser os cracs de España en surf»

Melissa Rodríguez
melissa rodríguez CARBALLO / LA VOZ

MALPICA DE BERGANTIÑOS

Ana Garcia

Cierra su escuela trece años después, entre otros motivos por la pandemia

01 mar 2021 . Actualizado a las 00:13 h.

Juan José Rodríguez Hierro (Suiza, 1974) se siente hijo adoptivo de Malpica, donde fundó la escuela Silfo Surf Camp en el 2008 y que trece años después echa el cierre, entre otros motivos, por la pandemia. De padres de Sofán (Carballo) y Palencia (Castilla y León), nació en Basilea y a los 34 años decidió instalarse en Galicia por amor. Fue en Coristanco donde encontró a su actual pareja, con la que tiene dos hijos. No obstante, pasó en Malpica gran parte del tiempo debido a la pasión que descubrió por el surf. Aun así, siempre estuvo a caballo entre el país suizo y la Costa da Morte debido a sus dos trabajos: como gerente de un restaurante y responsable del personal de los otros 59 negocios hosteleros de la estación de snowboard de Laax durante la campaña de invierno, y con los campamentos de surf en verano en la villa malpicana, donde en este sentido fue pionero. Entre medias también fue presidente de la Federación Galega de Surf (2011-2014). Ahora decide poner punto y final a una de esas dos partes de su vida.

«Foron varios factores os que me levaron a tomar a decisión de pechar Silfo. Por unha parte, que me quedaba sen a casa de Seiruga, en Barizo, na que faciamos os campamentos, xa que a propietaria a necesita para ela. Xa levaba tempo buscando vivendas grandes máis preto do centro de Malpica para alugar, pero nunca cheguei a atopar unha. Iso por un lado», comienza relatando. «Por outro, penso que o próximo verán vai ser moi difícil arrancar a campaña xa que agora, co covid, todo se fai máis en familia», añade. Y eso, pese a que reconoce que el pasado estío «foi o mellor que tivemos dende que abrimos» por la cantidad de gente que vio en las olas una vía de escape a los meses de encierro debido a la crisis sanitaria. «Ademais, levo moitos anos de estrés os 365 días do ano, aparte de que vía moi pouco á miña familia, porque a miña muller e os meus fillos sempre viviron en Carballo. Un día, con isto da pandemia, coincidimos almorzando os catro e foi moi bonito», comenta.

Por supuesto, seguirá vinculado al deporte y al pueblo que tanto le dieron, aunque este año los cambiará por una formación en una escuela culinaria del País Vasco. «Era algo que tiña pendente de facer por falta de tempo», explica el también cocinero.

Los inicios de Jose con el surf fueron, cuando menos, curiosos: «Nunca me chamou a atención este deporte, e iso que tiña amigos que o practicaban. Competía en snowboard a nivel internacional, pero cheguei a Galicia, coñecín Manzaneda e veume a risa, entón foi cando me lancei ó mar», relata. Tenía cero conocimientos sobre el medio, hasta el punto de pensar que todos los días había grandes olas, pero empezó a engancharse, a formarse, y comenzó en Razo (Carballo) un campamento con un socio.

«Malpica coñecina un día tomando algo no bar Leño, pero dicíanme que alí non había ondas. Comecei Silfo con Toni, de One Surf Academy [única escuela que ahora queda en la villa y con el que mantiene muy buena relación], e cando fun presidente da Federación puiden comprobar como é o mellor sitio para facer un campionato. Ten moitos radios dende os que ver a un surfista cabalgando unha onda ao ser tan urbana. É a única praia de Galicia con esas características», cuenta.

Una de las decisiones más importantes que tomó como mandatario del ente deportivo fue hacer otra sede federativa, a mayores de la de Vigo, en Beo: «Malpica é case o centro de toda a costa galega. Naquel tempo moveuse moita máis xente porque nese sentido había máis facilidades para os de Ferrol ou A Mariña, por exemplo», expresa.

El pasado año, la Costa da Morte presentó su candidatura para ser reserva mundial de surf. Falló en el primer intento. Rodríguez Hierro destaca la importancia de seguir luchando por el objetivo, ya que «Galicia non se coñece fóra de España como lugar para surfear. É un paraíso por descubrir. Surfeamos sós e é moi difícil atopar unha praia sen ondas», dice. También en el propio territorio nacional «os galegos deberiamos de ser os cracs de España en surf», defiende.

Los surfistas son gente valiente. Atrás quedan las anécdotas de Jose con su escuela, como los numerosos rescates que hicieron: «Sacamos moita xente sen que se dese de conta, porque as correntes son así: se non estás nese momento... Rescatamos a unha familia mexicana en Soesto [Laxe] e a un iate en Area Maior [Malpica]».